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sábado, 13 de agosto de 2016

Adición a la soledad (paisaje interno #27)

Evoluciono por amor, y siempre duele.
“Algunas personas vivimos en universos muy pequeños. No nos alcanza con la privacidad de vivir en un planeta, y nos buscamos verdaderos recintos alejados de todas las humanidades. Somos considerados marcianos, mutantes, seres de los pantanos”, dice la mujer de alas verdes.
“Locos, de una locura incomprensible y profundamente sensible”, agrega mientras camina por el cuarto de San Telmo, donde vivíamos hasta hace muy poco. Ahora sabe que comenzó el viaje, y comprende que quizá evolucionar por amor, siempre duele. 
Acuarela

“Yo también soy adicta a la soledad”, me dije la mujer de alas verdes y sin prisa me explica sus sensaciones. 
“¿Sabes lo que pasa?, el dolor del mundo me afecta tan directamente, que los brazos se me cansan en el océano de seres”.
“Yo también quiero encontrar a alguien que de pronto pueda quererme así como soy. Siempre es importante ser importante para alguien”.
“Nosotros, si somos mutantes, es porque mutamos, y a veces, nos volvemos adictos a la soledad”.
¿Pero cómo hace un solitario para aproximarse a otro solitario?, le pregunto.
“Puede inventar miles de trucos. En mi caso, soy parte de una familia de solitarios. Todos ellos, padres, hermanos y hermanas, tíos, abuelos, tátara abuelos, sobrinos, todos, solitarios. ¿Te imaginas el ejercicio que implica la comunicación?, los solitarios somos personas que hablamos mucho con nosotros mismos y la mayoría de las veces nos hundimos en largos monólogos frente a quien tenemos en frente”.
¿Pero vos pudiste superar los desencuentros?, necesité saber.
“Depende. Si los desencuentros son producidos por el temor de ambos corazones, si, los pude superar. Pero a veces me tocó entender que existen algunos humanos que no buscan crear puentes de contacto y entonces aprendí a aceptar la ausencia del encuentro”. 
¿Y el pozo?, ¿ese donde caemos cuando ocurre el desencuentro?, me desespero por saber.
“Si estas en un pozo, si miras hacia los costados y hay oscuridad, si el pozo está lleno de dolor y no de miedo, y el dolor es diferente de ser enfrentado que el miedo. No te preocupes. Lo que ocurre es que sos semilla y no te diste cuenta”.
¿Soy Semilla?
“Sos ahora una semilla parida por vos misma, por tu proceso anterior, por las experiencias que lograron cerrar un ciclo, para abrirte a uno nuevo. Sos semilla. Dejas tu viejo disfraz, para conocerte desnuda. Y desnuda significa sin espinas, pero con el maravilloso cuero que da la experiencia”.
¿Cómo se cura la adicción a la soledad?
“Con amor”.
Claro!, cualquier adicción se cura con amor.

13 de agosto 2016. 

martes, 10 de mayo de 2016

Me obsesiona la soledad, me obsesiona en múltiples formas (paisaje interno #4)

La belleza de la soledad me encandila, siempre rodeada de árboles en grandes parques de ensueño, relatando las historias más magníficas de la ciudad, narrando cada retazo de las imágenes que ve y editando cada momento como un video viejo de los 60’.
La meditación de la soledad, ese momento maravilloso de pregunta a uno mismo, esa respuesta que llega con sinceridad para enseñarnos un poquito más de nuestros laberintos internos, de nuestros deseos más animales, de la verdadera locura limpia que tenemos adentro, esa que nos hace profundamente especiales, en un mundo regido por el molde y la amordaza.
Abrazar la soledad nos permite conocer el camino que queremos seguir, es despertar afinando el lápiz en el diseño que damos a cada aspecto de nuestras vidas. Y si, muchas veces es muy dura la soledad, es muy gris, es muy fría, es muy sacrificada.
Me obsesiona ese lado más subterráneo de la soledad, un quejumbroso túnel por el que empieza de pronto a surgir la necesidad del arte. Eso creo, creo que el arte es una necesidad humana que nos recorre el cuerpo si lo dejamos, que nos ilumina de forma maravillosa inclusive cuando nadie te entiende, cuando nadie te lee, cuando nadie te mira, cuando volves a ser un fantasma en la ciudad.
¿Los apasionados somos solitarios?, yo creo que a veces sí, que la pasión que nos quema a veces hace que necesitemos resguardarnos para que nadie quiera cortarnos las alas. Es que la pasión, a muchos les interrumpe la comodidad que guardan con sus moldes, y ¿sabes que?, está bien!, porque todos merecemos vivir como queramos, en definitiva digámoslo: la libertad también es un molde, un molde más grandote, pero un molde al fin.
Y cuando uno tiene un gran sueño a veces el camino se hace un poco solitario. Yo y muchos más, somos soñadores, eso es todo de lo que podemos decirnos dueños, somos dueños de nuestros sueños y de nada más.  
¿Habrá otros solitarios como yo, obsesionados con la soledad así?
Yo creo que si…

Sí, yo creo que sí.