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lunes, 26 de diciembre de 2016

Las preguntas Zapatistas para la Ciencia (crónica zapatista)

“Para nosotras, nosotros las, los zapatistas, hoy ha comenzado un nuestro largo caminar, en búsqueda a las y los otros quienes pensamos que con ell@s tenemos una gran responsabilidad de defender y salvar al mundo en que vivimos, artes de artistas, ciencias de científicos y los pueblos originarios con los abajos del mundo entero”, dice al micrófono el Subcomandante Galeano, siempre mejor identificado como el “Subcomandante Marco”.

Subcomandante Galeano (Conocido antes como Subcomandante Marco) 

Es el día 1 del Encuentro “L@s Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad”, a las 10 de la mañana ya estamos en el CIDECI-Unitierra. La mañana está fría, pero al sol y tomando café de olla se está a gusto. Unos momentos después, hombres y mujeres zapatistas llegan al predio haciendo una hilera.

Es una Universidad de la Tierra, a los alrededores se ven los cerros y un cielo siempre lleno de matices grises y soleados. Ingresamos a un salón enorme en el que se ve una clase abierta al mundo, donde mujeres y hombres zapatistas dialogan con la ciencia desde la realidad más profunda de sus pueblos.
“Hoy estamos aquí, no para decirnos qué tenemos que hacer, sino para conocernos cuál es nuestra función que nos tiene el capitalismo en este mundo, y para ver si es un bien lo que nos hace hacer el capitalismo para este mundo en que vivimos con los seres humanos y los seres vivos. Y si descubrimos que está totalmente mal, el mal uso que hace el capitalismo de nuestras ciencias, entonces tenemos que hacernos responsables y entonces tenemos que decidir lo que tenemos que hacer”, dijo Galeano cerca de terminar el largo poema de lucha que fue su discurso.
El 1 de enero de 1994, tras el anuncio de que México iría al libre comercio con Estados Unidos y Canadá, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional tomó el Palacio Municipal y declararon la guerra al Ejército. Se lee la 1ra Declaración de la Selva Lacandona y marcan un nuevo camino para la lucha indígena.

“Así que bienvenid@s a este encuentro, a este largo caminar de otras ciencias y que no haya descanso, que el descanso marque porque ya está construido el otro mundo nuevo y si no hay eso no habrá descanso. Que su sabiduría de ustedes, científicas y científicos, se encuentre y se abrace con nuestra gana de aprender y conocer los mundos”, dijo finalmente el Subcomandante Galeano.

















lunes, 19 de diciembre de 2016

XIX Torneo Internacional de Pesca de Pez Vela

La raíz de un ser humano está enlazada a su lugar de nacimiento. En el XIX Torneo Internacional de Pesca de Pez Vela que se realizó hace una semana en el Malecón de la Cultura y las Artes de la ciudad de Lázaro Cárdenas, aprendí que uno de los encuentros familiares más importantes despliega esa raíz en el Océano Pacífico.
La ciudad-puerto michoacana tiene una posición geográfica que la destaca por ser una de las principales rutas marítimas de intercambio comercial de la costa del pacífico en Asia y América. Allí se conectan 141 puertos y 31 países del mundo a través de 46 líneas navieras.

La fiesta popular que se celebró el pasado 11 de diciembre, convocó a las familias lazareñas que disfrutan de la pesca deportiva. De las 41 embarcaciones que participaron representando a distintos lugares del mundo, solo 15 consiguieron atrapar al pez vela. 









domingo, 11 de diciembre de 2016

La magia de las burbujas (paisaje interno #46)

“Tengo a veces una angustia tan profunda y yo sé que viene de afuera. Es una angustia interna que viene del mundo material. Por eso me escondo.
Acuarela 
Me meto por un túnel que hay en el pasto del jardín y llego a un pequeño universo en el cual me oculto del mundo. Es un ecosistema que se alimenta de la imaginación y puede presentarse en sus distintas versiones, todo depende de la magia que produzca mi aleteo.
A veces me encuentro el conejo, en su jardín repleto de enormes hongos que crecen sobre el pasto azul. Un pueblo vegetal donde huele a verano todo el año y las ardillas caminan por los cables del universo.
_ Haz vuelto!_ dice el conejo cuando me ve aparecer _por favor muéstrame una vez más la magia de las burbujas_ me ruega.
Entonces escuchamos jazz y observamos en silencio como se forma cada burbuja de jabón, aferrada al aro donde nace. Viajando en el aire cuando se completa.
Cada burbuja contiene a su vez otros pequeños universos. Allí, más mujeres aladas disfrutan de la expresión del conejo cuando soplan burbujas, relajadas en algún hongo de esos jardines azules.
Por un momento el mundo parece estar en cámara lenta. Sonrío mirando los luminosos ojos del conejo alucinado, porque está seguro que esas burbujas son mágicas.
A veces necesitamos escondernos del mundo, de todas las personas que amamos y de todas las que olvidamos. El mundo corre tan deprisa que se nos hace urgente frenar el tiempo, en una sencilla burbuja de jabón viajando por el aire. Quizá mi amigo conejo tenga razón, y cada una de esas burbujas son resultado de la magia.
¿Podes parar tu cabeza y escuchar el corazón?. Hacer silencio un domingo, como hoy por ejemplo. Dejarte llevar por el cuerpo a otras tierras, y desprender la imaginación para que puedas soñar.
Es verdad que la vida para una mariposa, dura solo un día. ¿Será por eso que disfruto tanto abrazarme a éste presente?.
Vos también te podes esconder. Cerrar los ojos, viajar a ese universo mágico que tenes adentro y acostarte junto al conejo, para sentir la magia de las burbujas”, dice la mujer de alas verdes.

Domingo 11 de diciembre de 2016.

12: 42 hs en México. 15: 42 hs en Argentina. 
Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Soltar el control (paisaje interno #44)

Hablo hace más de un mes con un hombrecito de pelo blanco, ojos muy celestes, piel blanquísima, que atiende en:
_“Buenas tardes, foto mecánica, mándeme…”.
_“Hola, mi nombre es Magalí, se volvió a descomponer mi cámara y no sé qué puedo hacer”.
_“Envíenos, que se la arreglamos”.
Días después:
_“Hola mi nombre es Magalí, sí la de Lázaro. Que ya le mandé la cámara, se la van a dejar en una caja estos días. Muchísimas Gracias”.
Cientos de veces, porque desde que mi cámara se rompió en Mazunte, todo comenzó a cambiar.
Acuarela, 10 de noviembre 2016

A veces corremos, estamos deshidratados y corremos, como si se pudiera correr al futuro. Pero quizá lo más humano sea aceptarnos tal cual somos en el presente.
Quiero contarte un secreto. Estoy atravesando un portal de inseguridades. ¿Puedo o no puedo?. Y todo gira sobre mí, la vida es como un zamba, no tengo otra forma de avanzar que no sea mirar un punto fijo: el presente.
Cuando me quedé sin mi lente de vidrio apareció el tercer ojo. El desarrollo de la intuición me lleva por caminos inesperados. Estoy comenzando a permitir que las cosas simplemente me pasen.
Antes te decía sobre ese debate interno. “¿Puedo o no puedo soltar el control de las cosas que me pasan?. Quizá cundo nos preguntamos ¿Qué significa “soltar”?, se trate de eso, de soltar el control.
Cuando se me rompió la cámara sentí que estaba perdida en el mundo, en otras palabras, sentí que perdía el control de las cosas que me estaban pasando. La auto-exigencia en ocasiones ahoga. Por eso pasar de dar pasos cortos y cargados de orgullo a la fluidez de los días, es una muralla densa pero necesaria.
Estoy escribiendo hace días sobre lo mismo, soy una repetición constante de eso que necesito doblar, ablandar, transformar.
Desarmá los viejos trajes, quédate con un par de lentejuelas, algunas plumas y todas las estrellas, pero los viejos trajes no son para éste clima, en éste país, en ésta nueva etapa. Por eso, por más que duela, soltá el control, respirá profundo y sentí cómo mutan las sensaciones internas.
¿Sabes por qué llamo paisajes internos a las cosas que te cuento?. Sí, hay una dimensión adentro, donde existo y vuelo por todos los universos que están dentro de otros universos, cada ser humano hacia su interior es infinito. Si me dejas que te hable en libertad te puedo mostrar los laberintos que cruzas mientras ocurre la vida en la superficie de tu piel.
No hay ninguna respuesta. Pero cada nueva pregunta sacude ésta galaxia profunda que te compone.
¿Te acordas lo que dijo aquella mujer mapuche en la entrevista que le hiciste para la radio?. Dijo que la mano debe estar abierta, porque si agarramos, si nos aferramos, no queda lugar para lo que va a venir. Entonces pensamos en el muchacho guapo que hacía malabares para vivir. Las bolas giraban entre sus manos y el aire. Los dedos sólo eran una catapulta, esperando lo que va a venir.
Por eso es momento de detenerse. Para saber algo sobre el pasado y el futuro, el único camino real es la percepción que tengamos del presente.
Cuando el vidrio se quiebra, cuando cruzamos el portal, cuando aceptamos que la realidad es una construcción de la percepción, podemos comenzar a elegir.
“¿Hola?, si, buenos días. Mi nombre es Magalí, lo llamo otra vez por mi cámara, ¿se acuerda de mí?. ¡Qué bueno!, sí, la misma. ¿Cómo dice?, sí, ya lo sabía, los poderes de la cámara están en el tercer ojo. ¿Lo pudo arreglar?. ¿Cómo dice?. ¿El tercer ojo no se quiebra?, ¿está seguro?.  Entonces, ¿la cámara siguió filmando todo?. Gracias, sí, ya voy a buscarla”.

¿Te asusta que todo esto no sea más que un juego?. Tranquila. Esto es un juego, y así es perfecto, dijo finalmente la mujer de alas verdes, que en la frente lucía un maravilloso cristal natural de la intuición. 

sábado, 5 de noviembre de 2016

Expectativas (paisaje interno #43)

Recuerdo aquella frase que repetimos con la banda de la Comarca 32 aquel verano de mochila en el sur argentino. No recuerdo bien porqué, o en qué momento decíamos: “claro, porque no estamos en éste mundo para cumplir con las expectativas de nadie, y nadie está para cumplir con nuestras expectativas”.
Dibujo en lápiz - 27 de marzo de 2016

¿Cómo saber qué será lo que desearemos después?, si ni siquiera estamos seguros de qué es lo que deseamos ahora. Sin embargo ahí están todas esas ideas que nos hacemos tratando de construir “el ideal” de eso que sentimos que nos merecemos. Y así realmente con todo, desde lo material hasta lo afectivo. Lo más cómico o patético del caso, es que cuanto más subimos esas apuestas, cuanto más exquisitos son nuestros deseos, más irreal se vuelve la posibilidad de que algo de todo aquello nos toque en suerte. Porque cuando nos llenamos de expectativas, estamos desnaturalizando lo tridimensional de la naturaleza de las cosas.
Por eso muchas veces, en la frustración de las expectativas siempre no cumplidas, renegamos del mundo, de la vida, de las cosas, y sobre todo de las personas. Como reflejo caprichoso nos giramos para elegir la peor opción que nos cuadre en el modelito perfecto.

Entonces ahí, sentados con nuestra peor opción, ajustamos enojados las cejas para que nos vea de frente el universo. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El hombre que inventó la muerte (perfil histórico)

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”, dijo alguna vez José Guadalupe Posada. Quizá toda la vida comience exactamente por la idea que tenemos de la muerte. ¿Qué representa para vos?, ¿de qué morimos?, ¿por qué morimos?. Y entonces, ¿para qué vivimos?.

Acuarela
A los 15 años estuve por primera vez frente a la obra del mexicano G. Posada, ilustrador experto en litografía, grabado en madera y otros materiales. Estaba sentada en un banco de la plaza 9 de Julio en horas de la siesta y desconocía que aquel libro de Eduardo Galeano, “Patas Arriba, la escuela del mundo al revés”, contenía aquellas calaveritas como huellas de otra historia. ¿Te acordas del arlequín enanito en la tapa del libro?, ese dibujo también lo hizo el hombre que le dio vida a la muerte mexicana.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
Si me hago éstas preguntas es porque hoy mismo, 2 de noviembre de 2016, aquí en México es el día de muertos y la imagen espectral de la Catrina me tendió la mano al encuentro. Me acuerdo perfectamente que en esa plaza de la adolescencia, abrazada por la idea lúgubre que tengo de la muerte como resultado del legado cultural, me generó rechazo la posibilidad de esos huesos vestidos y actuando como vivos.
 Ahora sé que el autor de esas figuras nació el 2 de febrero de 1852, en Aguas Calientes. A los 16 años aprendió el grabado en madera y la técnica de litografía, trabajos que profundizó como aprendiz de Trinidad Pedroza desde 1968. Fue también su maestro quien influenció las ideas políticas y sociales de Posada, un elemento definitivo para que el arte tallado en materiales duros, se vuelva ilustración gráfica en los diarios de la época.
Entre las publicaciones más recordadas se encuentra el Jicote, el semanario progresista que crearon como herramienta de protesta y manifestación de humor negro, ante las injusticias que se vivían en el régimen porfirista (la dictadura de Porfirio Díaz).
En 1872 Posada y Pedroza se instalaron en León, Guanajuato donde instalaron un taller de litografía comercial. De 1875 a 1888 Posada colaboró con los periódicos de esa ciudad, como “La Gacetilla”, “El Pueblo Caoticoa” y “La Educación”. Después de la inundación del 18 de Junio de 1888, se trasladó a la Ciudad de México y continuó participando de las publicaciones de “La Patria Ilustrada”, y “La Revista de México”.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016

La popular “Catrina”, esa calavera coqueta, con un enorme sombrero, flores y de aspecto aristócrata, fue originalmente bautizada por Posada como la “calavera garbancera”, en alusión a los indígenas que cultivaban garbanzos y que pretendían llevar un estilo de vida y costumbres europeas. Entonces mientras la desigualdad socio económica generaba miles de muertos o vivos hambrientos, Posada necesitó cuestionar esa actitud hipócrita de sus propios compueblanos.
Aquel trabajo de visualización de la desigualdad generó que en varias oportunidades lo metieran a la cárcel, sin embargo el artista continuó su trabajo inclusive en los momentos más álgidos de la política nacional. Los investigadores declaran que la obra de Posada alcanza los 2000 grabados.
El 20 de enero de 1913, Posada se encontró con su musa de toda la vida, la muerte. Enfermo, en la más despiadada pobreza y anonimato, fue enterrado en el Panteón de Dolores de la Ciudad de México, y tiempo después depositado en una fosa común junto a otros cuerpos sin identificación.
Fue el muralista Diego Rivera quien desenterró al artista. Renombrando a la calavera garbancera como “Catrina”, puso en las líneas de la historia mundial una obra que recorrió el planeta y que consolidó la tradición del día de muertos.
Es nombrada frecuentemente la pintura “Sueño de una tarde Dominical en la Alameda Central”, donde Rivera se pintó como un niño tomado de la mano de la Catrina, que a su vez va del brazo de su creador José Guadalupe Posada. En una segunda hilera también están presentes José Martí y Frida Kahlo.

Ayer por la tarde, después de investigar sobre ésta raíz, mis amigas mexicanas me invitaron a compartir el homenaje que realizaron en el Panteón, aquí en Lázaro Cárdenas. Cuando llegué todavía era de día y sobre cada tumba se vestían alfombras anaranjadas con la flor de muerto. Era un pequeño vecindario absolutamente horizontal, y cada familia en su parcelita de pasto embellecía el lugar de descanso de su familiar querido.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
El 1 de noviembre se realizan las ofrendas a los niños, por eso cuando miré en más detalle vi los juguetes sobre los tapetes de flores. El 2 de noviembre es el momento de los adultos. Entonces todos los muertos y los vivos se encuentran en amor, comiendo y bebiendo lo que más le gustaba al difunto.
Cuando se hizo de noche apareció una luna finita sobre las tumbas iluminadas por los veleritos que se compran en el mercado. Las almas encarnadas y no encarnadas me dieron la sensación de que éramos una multitud. Luego de un rato, sin palabras, explicaciones o pensamientos racionales, entendí la belleza de ésta tradición que nos recuerda que la muerte y la vida son lo mismo, sólo un momento en el aprendizaje infinito que desarrollan nuestras almas.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
La ceremonia de la muerte, las calaveras bailando en el barcito del pueblo, Posada y Rivera pintando a la Catrina, los cementerios con sus trajes naranjas, todos los encuentros que exceden el cuerpo, todas las historias que son la misma historia, hacen de mí tabú sobre la muerte una reverencia de respeto hacia la vida.

Feliz día de Muertos. 

2 de noviembre de 2016, Lázaro Cárdenas, Michoacán. 

viernes, 28 de octubre de 2016

La fruta prohibida de la Bruja (crónica de viaje)

ADVERTENCIA: Todo lo que leas en las próximas líneas es completamente verdad, y sobre todo completamente mentira. Pero cuando termines el texto, vas a entender que da igual la precisión de los datos.

“Él viaja entre las dimensiones”, me dijo la perturbada mujer con más de cinco atados de diez por edad, esa señora que podría ser tu vecina loca, la que come gatos. Yo no sabía que él viajaba entre las dimensiones y tampoco, que esa mujer gastada por la oscuridad, lo tenía completamente dominado.
Él era un joven pájaro blanco, aleteando dentro de una enorme jaula. Lo que quiero que entiendas es que vi como una mujer que podría ser la madre de los dos, deseaba como un animal a ese artesano que súbitamente se enamoró de mí.
¿Importan mis sentimientos?, cláro, porque soy mi propia Alicia en el País de las Maravillas. Yo estaba fascinada con mi descubrimiento, sintiéndome libre de mostrarme sin piedad. Entonces los ojos del artesano brillaban tanto que veía como se escapaba un bellísimo arcoíris. Ese arcoíris caía justo en la plaza central de un pueblo mágico. Ese es el escenario.
En el pequeño pueblo, el artesano ya era conocido por toda la feria, su ojo caleidoscópico combinaba las artes. Para mí fue imperceptible la forma de encantamiento, pero tengo que admitir que una extraña energía me atrapó el pecho, eso se ve claramente en la distancia.
Pero en ese momento solo me dejé arrastrar. ¿Sabes porque me pasan éstas cosas?, porque tengo una curiosidad que me quema viva. Lo seguí pero cuidando mi lugar, y por eso me negué a conocer a la Bruja inmediatamente. A cambio conseguí estar a solas un día más con el majestuoso pájaro de montaña.
Quiero que te figures una mujer excitada igual que cuando tenía 15 años, con un muchacho débil que cayó en su puerta a los veinte, con un tarro en la mano, pidiendo agua. El todavía niño, cruzó la puerta y la mujer llenó el tarro con agua y tres gotas de su sangre, entonces el artesano desprovisto se vio capturado por una complaciente dueña, que lo consentía hasta hacerlo engordar.
Vos sabes bien que estoy viajando, aunque no sepamos a dónde, es natural que haya salido del pueblo y vuelto varios días después. Por eso una vez frente al mar una sombra oscura se posó cerca y yo tuve el presentimiento exacto del peligro. Algo del artesano y su furiosa manera de demostrarme su afecto movían sentimientos encontrados desde el primer momento. Pero vos lo sabes perfectamente, en mi tierra las brujas son diferentes y yo, que además soy maga, sé bastante poco sobre brujería.
La cosa es que el artesano le habló de mí, la mujer prendió una vela negra y rezó tres veces por día como hace siempre. Su energía sexual atrofiada por los años de pedofilia no desarrollada, buscó mi cuerpo levitando en el mar. Si supieras lo ajena que estaba de ésta situación, comprenderías porque la envidia impactó justo en el cristal de mi lente y me puso en alerta.
Volví al sitio donde conocí al niño que atrapó la vieja y después de conocerlo un poco más acepté el desafío de encontrarme con su tirana.
Una casa inmensa llena de santos, de imágenes religiosas, de ideas densas sobre un Dios perturbado. Ella me miró de arriba abajo, seguramente ningún hombre deseo jamás mi cuerpo como la crispada señora de curvas prominentes y dientes de fantasía. Me senté en su living y le conté mis verdades frente al hombrecito que se fue quedando sin colores durante nuestra charla.
La mujer me alimentó durante un día entero. Nota mental: nunca comas nada en territorio de brujas. Pero mi cuerpo ya es fuerte y me descompuse brutalmente, pero así mismo me cure desde la meditación. En el cuarto de arriba estuve a solas con el artesano varias horas, intentando comprender que parte de esta historia me traía tanto rechazo. En la planta baja, la mujer enloquecida de celos caminó como una rata atrapada, mirando por la ventana de vez en cuando para ver a la gata que no alimenta hace más de dos semanas.
Cuando volvimos a encontrarnos en la planta baja me ofreció un té para curar mi vientre y rezongó a regañadientes sabiendo que ella y el artesano jamás podrían concretar aquel momento a solas.
Tomé el té, me observé el cuerpo y vi como la vieja consentía al muchacho igual que lo haría una mujer con su maridito.
Cuando el muchacho tuvo que irse me quedé a solas con la bruja. La putrefacta sonrisa falsa se transformó en un hueco oscuro en su rostro. “Somos almas gemelas”, me dijo la herida mujer sin menstruación. Entonces la charla se hizo un poco más sincera y pude ver claramente su desesperación ante la posibilidad de perder al cachorro que ella misma rescato. Tuve muy en claro como terminaba esta historia, entendí como había sido antes para otras mujeres jóvenes que el artesano quiso conquistar, y lamentablemente descubrí cual será el destino de las que vendrán.
Aquella noche hui a tiempo, salí de aquel lugar con la presión muy baja y las defensas por el suelo, todavía con un profundo malestar en el estómago. Miré a la vieja de frente y le dije “gracias”, y de su mano colgué una hermosa flor llena de corales que aceptó a regañadientes. Unas horas después, en el hogar de una amiga, volví a recuperar el color en la piel.
El artesano me llamó unos días después. Tenía la voz quebrada y el alma atada con alambres de púa. Repetía como un loco algo sobre la religión católica, justificaba de forma extraña la crucifixión y yo le pedí que frene. Cuando la línea telefónica  volvió a estar en silencio, también le agradecí a él y le explique que yo no peleo con espectros de ese tamaño. Que el único que puede lograr su libertad es el mismo. Y no se lo dije, pero le pedí que si conserva aquella relación retorcida con esa señora, libre a cualquier otra mujer de participar de semejante triada.
“Todos tenemos luz y oscuridad”, dijo la señora desde el inframundo. Unos días después pude entender que si me salvé no fue por mi brillantez, sino justamente, porque mi propia oscuridad reaccionó ante su infierno.

Decidí nombrar a éste texto como una crónica de viaje porque es eso. La posibilidad de contar ésta historia crea un círculo de protección para mí y para todos los que amo. El artesano seguirá siendo su esclavo hasta que despierte en esta u otra vida, a él lamentablemente lo tuve que dejar afuera. Somos libres y esa fue su decisión. 

martes, 25 de octubre de 2016

Vomito todo (paisaje interno #42)

“Vomito todo, me acaricio el paladar con los dedos y de adentro salen años de palabras contenidas. Con tantas expresiones podría construir novelas, legajos judiciales, instrucciones para arreglar un ventilador, noticias amarillistas, indicaciones para habitar un hotel, canciones de protesta, entrevistas al diablo, los precios de las góndolas de las cadenas de supermercados, los listados de datos personales en los viajes de egresados, todos los comprobantes de trámites de la burocracia mundial. Pero ¿sabes qué?, todavía sigo sin encontrar las palabras que me ayuden a contarte lo que se transforma aquí dentro”, dijo la mujer de alas verdes.

lunes, 24 de octubre de 2016

El veneno es antídoto (paisaje interno #41)

“Vos también queres probar mi miel, se retuercen tus tripas imaginando el sabor dulce de mi sangre, necesitas que tu veneno me alcance, pero yo salto sobre tus viejas escamas y hago mi danza de fuego riendo a carcajadas.
Acuarela

Tus fríos dientes postizos descansan al sol, mientras sentís la forma en que los pudre el tiempo. Pobrecita bestia de oscuridad, tenes un miedo profundo de mi poder celestial, odias que no te odie, deseas profundamente que elija bajar a tus fondos, a tu tumba abierta, a tu tablero gastado de tanto aniquilar a otras almas.
Tranquila. El tiempo, ese que sentís que te falta, llegará en otras vidas y quizá puedas amar de forma natural. Acepto tu oscuridad como un maravilloso antídoto a cualquier pensamiento negativo que tengas sobre mí. Capturo en una sola toma tu ansiedad desquiciada y te explico todo lentamente, igual que a una creatura deforme que se encuentra atrapada en su propia telaraña.
¿Quién te hizo esto?. Sos la víbora más brillante que vi en todos los desiertos que he visitado. Pobresita bestia disfrazada. Sos la bella viejita del cuento aquel. ¿Te acordás de Hansel y Gretel?. ¿Te acordás de la casita de dulces?, ¿Te acordás de la olla enorme?. Los pajaritos se comieron las miguitas de pan, pero aquí nadie pierde su camino a casa.
Voy a acariciar tu cabeza igual que al perro abandonado que ya no confía en nadie. Voy a sentarme sobre tu lomo para que me enfermes y me cures el vientre, para que me saques las armas y me las devuelvas, para que entiendas a tu tiempo, que para mí el miedo es solo una sintonía que me excita un poquito más. ¿Podemos hablar de sexo en tu templo?, ¿podemos jugar a las escondidas en tu cuarto frígido?, ¿podemos imaginar a tus propios huevos de serpiente en la garganta de alguna otra bestia?.
Bella. Bella tarántula sin brazos, maravillosa lombriz antigua. Soy yo quien te llamó al encuentro, fui yo quien eligió dormir en tus fosas nasales. Sí, fue por mí que tu respiración comenzó a descontrolarse.
Tenes insomnio, ves mis alas verdes cuzando por debajo de tu sexo putrefacto. Cada palabra con la que creo tu mundo define tan precisamente el hueco donde falta un corazón. Y no te gusta, estas intranquila. Porque vi la forma en la que violas los pichones de un nido de colibríes, ¿su sangre te da eternidad para disfrazar esa entidad que sos?. Qué maravilla!, pero debo serte sincera: la historia de Drácula siempre me conecta a la melancolía.
Si pudieras tener mis maravillosas alas, lamentable serpiente de los inframundos… Pero voy a decirte un secreto de libertad. Cuando abras la mandíbula, cuando tus colmillos de acero suelten a la mariposa monarca, tu migración también tendrá luz. Hay un sendero para vos, que no sos más, que un ser herido.
Te bendigo pobrecita creatura. Abro el corazón y te cubro todo ese dolor con amor. El sol es para todos, pequeña serpiente, no trates de atraparlo, sólo necesitas salir del pozo y llenarte de sus rayos de piedad.

El mundo es para todos bella alternativa de maldad. Por eso te abrazo a pesar del veneno y te agradezco con sinceridad por mostrarte así, desnuda, frente a mí. Son tus infiernos, mi sendero al paraíso”, dijo la mujer de alas verdes a la vieja serpiente y siguió vagando por el cosmos. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

El día del conejo (crónica de viaje)

No existe “la verdad”, por eso estar viva es una experiencia pasajera, en la que puedo manifestarme de muchas formas para aprender.
Despertar en Mazunte

¿Aprender qué?.
Aprender que el tiempo es un parámetro, que a veces funciona como dos rueditas adicionales en la bicicleta, sostenerse en la gravedad parece al principio un acto de brujería. Entonces las pequeñas rueditas que nos sostienen a los lados, nos regalan la sensación de conducir algo más que nuestros propios pies.
Ese tiempo-rueditas nos representa el orden de las cosas, la seguridad en el desplazamiento al futuro, la certeza de “saber cómo sigue” la secuencia de nuestros días. Sin embargo llega un tiempo de giro en el relato, entonces la vereda de la infancia donde damos vueltas en círculos, un día es un camino tan inmenso como el océano y la bicicleta hay que subirla a la cuerda floja. Puedo detenerme, caer o seguir. Haga lo que haga, viva donde viva, me conecte o me desconecte de las cosas, esa trilogía se carga en mis pies sobre los pedales.
Cuando le quito las rueditas de contención, el tiempo sin paracaídas me arroja al mundo en caída libre. Desde ese momento mis rutas son las que me muestra la percepción. Lázaro Cárdenas, Pátzcuaro, Isla de Janitzio, Tzintzuntzan, Erongarícuaro, Oaxaca, Hierve el Agua, Mazunte y mañana San José del Pacífico, son los laberintos que se adhieren a mi piel.  
El mar está vivo, conectado por todas sus aguas siempre es el mismo mar, el tiempo está vivo, conectado por sus milésimas de segundos es el mismo tiempo, yo estoy viva, conectada a todas las historias, soy la misma vida.
Me abrazo a la experiencia rústica. Duermo en una colchoneta sobre la tabla de la habitación que tiene sólo un par de paredes de bambú y una vista al monte que rodea la playa de Mazunte. Cuando despierto adentro del mosquitero veo las ardillas trepando las ramas y siento el crujir de la naturaleza.
El baño a cielo abierto, el locker donde guardo la mochila de 80 litros, el cepillo de dientes y la pasta en el bolsillo de la mochila de mano, el espejo comunitario, la salida directa al mar con el que juego todos los días. Las picaduras de mosquito, ¿también de araña?, nunca se sabe, la herida de la rodilla que cicatriza a su tiempo desde el revolcón de aquella ola, la piel curtida por un sol constante que no da espacio a la lluvia. El cangrejo Mazunte que me espía a la noche y los días de vagar con la banda de amigos improvisada que construimos, de tanto estar contemplando la vida desde la orilla.
Una vez con la muchacha de rulos, reímos pensando que nuestras referencias de los días son surrealistas. “Eso fue el día del conejo. ¿No te conté?, la otra noche por fin vi al conejo blanco, corrí a buscar la cámara y estaba tan oscuro que le disparé con flash y la foto es malísima, pero bueno. ¿En qué estaba?, ah sí, bueno fue el día del conejo”, le dije. “¿Te diste cuenta?, ya no sabemos ni qué día es hoy, sólo nos acordamos por referencias como esa, el día que viste al conejo”, observó y nos reímos de placer.
Naufragar un tiempo sin rueditas, concluido por el momento el ciclo introspectivo, conociendo los idiomas que hablan las corrientes del mar, recordando a diario que cuanto menos cargo más llena me siento, entrenándome para la tarea que me toca, ofreciéndome inclusive el espacio de juego, soy por fin una partícula más de arena. ´
Mi método ahora es destejer los ritmos que traigo de la ciudad, respirando profundo la adrenalina que me da éste tiempo sin rueditas de contención, confiándome como un obsequio que brindo a la humanidad, para que hagan de mí un canal de comunicación, un puente invisible de aproximación para todos éstos mundos que somos.
Me toca primero soportar la presión de una ansiedad a la que no llega ninguna respuesta, y ceder después un cuerpo desnudo al mar, que como no me traga por éstos miedo, me devuelve a la orilla por la curiosidad que me enamora de un tiempo asimétrico.


12 de Octubre de 2016. Mazunte, Oaxaca, México. 

Diálogo del pez (paisaje interno #40)

“Mi cuerpo en el mar ya se reconoce pez y si el paisaje rústico me corta la piel, es la propia especie vegetal quien me vuelve a cicatrizar. Mi caos es una pequeña valsa que me acerca otra vez a la orilla. En la arena mansa respiro, mientras recibo los márgenes del océano que llegan espumosos desde lo profundo. 
Acuarela
Hay días en que puedo entrar hablándole, acariciándolo, dejándolo cubrirme el cuerpo mientras me jala a su fondo. Y como no me traga me devuelve. Entonces como un hechizo me cubre las piernas de escamas y me regala una maravillosa cola de sirena. Durante días ya no necesito los pies y también descanso las alas. Me animo a conectarme después de tantos años a la vía láctea y así conozco en mi cuerpo las otras posibilidades de transformación”, dijo la mujer de alas verdes y se durmió con el sonido de las olas.


viernes, 7 de octubre de 2016

La red para sentir el mundo, sin atraparlo (paisaje interno #39)

“Regalo mi subjetividad caprichosa y me uno al universo. Cada partícula de mi ser se conecta al todo y siento el roce magnífico de lo infinito viviendo en el instante. Respiro como el pez que vuelve a su profundidad, ese que solo en sus aguas alejadas de la superficie, se abre en cada escama, hasta que las aletas parecen alas.
Acuarela

Mi red es perfecta porque no atrapa, pero permite que me transforme. Así me traslado entre cientos de paisajes internos, al tiempo que la exuberante naturaleza me mira a los ojos para que nos conozcamos un poquito mejor.
Duermo a pocos metros de mi sueño, eso se vuelve magia porque ya no necesito quedármelo. Me siento millonaria ahora que no soy dueña de nada, en éste día, que es mi mejor oportunidad de amar. Acepto toda la belleza que recibo con las manos abiertas para que me inunde el cuerpo, antes de que desaparezca como una simple brisa.
Tengo que contarte un secreto, te encargo que lo compartas también. Éste planeta, lleno de mundos, tiene todos los tesoros que presentimos de niños. Si cerras los ojos vas a verlos otra vez, porque eso jamás nos abandona. Lo único que tenes que hacer, es creer.
Desde cada nota musical, hasta cada gota de sudor en la piel de los trabajadores más sacrificados, me encuentro, soy, me reconozco, me acepto, me ofrezco. Soy tan joven todavía, igual que vos, igual que ellos también y por eso estamos siempre resucitando.
Voy a morir ésta misma tarde en miles de formas y tras ese parpadeo voy a nacer otra vez, cubierta de escamas, plumas, pelos, pieles, cueros, pétalos, espinas, venenos y medicinas. Podes tomarme las manos en estas letras para sumergirte un poquito más en otras dimensiones, es un milagro que podamos conectarnos sin siquiera rozarnos, y solo por eso ya puedo decirte que agradezco el encuentro.
Desde una cosmovisión de lo material, parecía que reinventarse significaba arrojar el propio cuerpo al vacío. Por eso es importante que la mirada sobre el crecimiento florezca otra vez, hasta comprender que el caparazón que nos fue prestado, es sólo un regalo que nos cubre las almas cuando necesitamos abrazarnos sobre este mundo.
Algunas ocasiones de tu vida tendrán vacío. Ese profundo hueco es la cáscara vieja de una semilla anterior que también sos. Los ciclos precisan de ese silencio incómodo pero necesario que generan las preguntas importantes sobre la existencia. Si te parece bien, podes pensarlo como ese gusto feo del remedio que calma el dolor, confiá en que cuando caigan todos tus paradigmas, la aceptación de la esencia, corre por las venas como espasmos de alivio.
Te obsequio mi red sin fondo para que salgas a explorar el mundo que te rodea. Cuando la vida pase por su aro, vas a sentir la belleza con las manos abiertas. Hay que soltar los dedos porque lo milagroso no necesita ser atrapado.
Tu talento será la observación libre de juicios, y ante la alquimia de tu propia experiencia vas a renunciar a todo, entonces resucitar será asumirte parte del universo.

Tu única misión es permitirte que los tesoros que presentiste en la niñez, te encuentren”, dijo la mujer de alas verdes, que sonriendo con picardía me brindó su red sin fondo que no atrapa, porque sí libera. 

6 de Octubre 2016, Mazunte, Oaxaca, México.  

domingo, 2 de octubre de 2016

Permite crecer tu lengua natal (crónica)

Ireri, es una palabra p'urhépecha que significa “el que habita un lugar”, aunque también es muy usual que se utilice como nombre femenino. En ésta historia, “Ireri” significa el sueño de cuatro músicos de un pueblito llamado Erongarícuaro, en Michoacán, México.

Ireri bajo el árbol de Tule. En orden: Beto, Checo, Karlita, Paco y Monna
Foto: Maga Beijaflor. 

Un año atrás se animaron a intentarlo. Estaban en la casa de Paco (Francisco Diego Álvarez), tocando otras rolas, y como Monna (Mariana Jaramillo Sánchez) y Beto (Roberto Jaime Nambo Carmona) escuchan música pop, Checo (Sergio de la Cruz Hernández) que disfruta del metal, sintió un poco de dudas sobre lo que podían armar.



Sobre esos primeros pasos, también recuerdan que al principio, Paco iba a ser el bajista. “¿Y tú porque vas a tocar el bajo?”, le preguntó Monna. “Pues porque al bajo nunca lo quiere nadie”, le respondió. “Entonces me monté en mi macho y dije que yo quería el bajo, era un desafío que podía enfrentar”, dice ella.

Beto cantaba pero todavía no se animaba a mostrarlo al grupo, hasta que un día alentado por Monna, floreció en el lugar que le era natural. Por su parte, Checo admite que hasta el momento, sus influencias del metal provocaban que su rol en la batería lo aburriera un poco, pero Paco le compartió jazz, blus y otros ritmos que expandieron sus posibilidades creativas. Vale resaltar que su trabajo también está puesto en las letras de lengua originaria.

En la casa del guitarrista, uno de los cuartos tiene aislante de sonido en las paredes, enormes consolas para edición, micrófonos e instrumentos. Con la paciencia minuciosa del artesano, Paco consiguió crear una herramienta de expresión musical que a partir de la fusión y entonces traer desde el fondo de la tierra, las palabras de sus antepasados P'urhépechas.

Hace unos meses Ireri fue seleccionado para representar a Michoacán en el Sexto Encuentro Nacional de Tradición y Nuevas Rolas, que se realizó en Oaxaca. Para la nueva aventura sumaron como invitada especial a la percusionista de rastas, Karla Cristina Villalobos Verdugo, oriunda de Mexicali, Baja California. Todas las alquimias de ésta banda, hacen comprender que cuando se une lo más profundo de la raíz con la diversidad más colorida, asistimos al nacimiento de nuevos sueños.

Más de 80 músicos, 16 grupos representando los estados mexicanos, 11 pueblos indígenas, ofrecieron un ritual musical sobre el mismo escenario. Por los parlantes de la Plaza de la Danza las melodías se expandieron por la ciudad, alcanzaron cada estado, avanzaron sobre las fronteras, dieron la vuelta al mundo, se elevaron al universo y se conectaron al centro de la tierra.

Las lenguas originarias están vivas en los jóvenes mexicanos de una forma conmovedora. Y como no hay fuerza más grande que la del amor, sentada entre el público, compartiendo unos mates con Vale (también argentina y compañera de hostal), respiré profundo para sentir que ésta, también una noticia de la humanidad. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Hula-hula en el infierno (paisaje interno #38)

“Soy nada, no valgo nada, no voy a ninguna parte, no bebo de ninguna fuente de agua paradisiaca. Viajar es cruel, la oscuridad de mis palabras es necesaria, no te asustes, camina despacito y seguime a la profundidad de éste paisaje interno.
Acuarela 

Necesito decir que duele, y está bien que duela, en definitiva, el dolor también es una posibilidad de aprendizaje. No me detengas a mitad del abismo, déjame caer bien desde arriba, desde ahí quiero comenzar otra vez.
Estoy jugando con fuego, me enveneno con el puto infierno, danzo la danza de mi muerte y sangro. Sangro de esperanza, de menstruación, de luna oscura, de resurrección prematura. En la cintura llevo un hula-hula de asfixia.
Estoy encerrada en un temazcal mexicano y me acaricia la perdida oscuridad. Unas lobas originarias aúllan para espantar al carroñero diablo eréctil. El maldito me suelta de adentro de su garganta y las mujeres lobo me lamen las heridas mientras jadeo descompuesta.
Ahí está el camino frente a la urgencia de mis horas, la montaña rusa está muy alta, a mí me toca impulsar el carro de mi vida a la caída empinada.
Soy poco, valgo poco, voy a alguna parte. Bebo las pocas gotas que se desprenden de mi propia transpiración, en el agobiante verano eterno a orillas del pacífico. Viajar es la única manera que conozco para huir de mi angustia existencial.
¿A vos también te duele la vida?. Consuelo de tonta o no, qué alivio odioso, ya somos dos.
Y si somos dos, o si somos más, ¿Por qué siempre me rodea ésta canaleta profunda de soledad?.  ¿Me seguís unas palabras más?, yo sé la incomodidad del veneno que cargan mis letras, pero aprendamos también esto: la oscuridad afuera, como el fuego que sale de la boca del dragón.
Yo me curo con palabras, me curo manchándome el alma de acuarelas. Me arrastro hasta la orilla y antes de la muerte, me gasto la vida como quien no tiene nada para perder. Quiero saber qué hay para ganar.
Si soy nada entonces también soy todo, soy parte del universo, me invento despacio para no agotarme el corazón. Resucito, me reciclo, me observo.
Vuelo.
Me coso las alas en la espalda y confío. Me suelto, me desarmo la estructura incomoda del dolor y sufro gozando. ¿Hay todavía oscuridad en mis palabras?. La oscuridad también es un lugar para jugar dice mi niña interna. Ella sí que no le teme a nada. Por eso sale como un arlequín de mí y salta como una luciérnaga en la laguna nocturna.
¿Puedo gozar dentro del dolor?, ¿me puedo manchar con agujeros y transmutar en cerros?, ¿cómo hace la pachamama con el dolor del mundo?, ¿de dónde saca la fortaleza que nos abraza con naturaleza, aun cuando sus hijos sólo le lastimamos el corazón?, ¿qué puedo aprender en su dolorido vientre que todavía nos recibe con amor?.
Soy parte del todo, universo vos ya sabes para lo que vine. Tengo los brazos en lo alto, por eso sigo haciendo girar el hula-hula de asfixia, por eso no me incendio cuando juego con fuego.
Te agradezco, me pongo de pie porque me toca ser valiente y te agradezco.
Es hora de salir del túnel, si había veneno lo obsequio a la pacha que siempre lo recicla.

Crezco, doy un paso más y avanzo. Espero, me siento, respiro, y me doy tiempo”, me dijo la mujer de alas verdes mientras giraba sobre su eje en el infierno que se inventó ésta noche. 

11 de Septiembre de 2016. Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

La mujer es una bestia libre por naturaleza (paisaje interno #37)

La mujer es una bestia libre por naturaleza,
Sus instintos animales la hacen tanto peligrosa, como bondadosa,
La mujer bestia que ha sido domada por la violencia,
Tendrá lastimada la piel,
Pero siempre tendrá el alma libre,
Porque la mujer es una bestia libre por naturaleza.

Acuarela

Cuando los giros oscuros de la cultura
Salen a la superficie, maltratando a la especie,
La mujer bestia debe asumir como lucha propia,
La misión de hacer florecer amor donde hay desconexión,
Y ese es además su más poderoso saber.

Nunca pretendas retener a la bestia,
Si no sos capaz de conquistar a la mujer,
Porque la bestia ama desconsoladamente,
Pero la mujer conoce el terreno de la prisión.

La posibilidad de compartir el mundo,
Con la bestia que es la mujer libre,
Requiere la fortaleza espiritual que tienen aquellos,
Que no necesitan atarse a nada,
Para sentirse seguros.
La mujer bestia conoce el dolor,
Y desde ese conocimiento,
Comprende la vida.

(Texto escrito el lunes 12 de enero de 2015, en algún lugar del Sur Argentino)

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Nos espejamos? (paisaje interno #36)

“Me reconozco en sus ojos. Me traslado a sus vidas, me identifico con sus sueños y sus tristezas, no sé cómo explicártelo. Soy ellos y ellos son esto que soy, igual que vos y yo.

Estoy tan sola a veces en éste maravilloso cosmos, que salgo a la calle para encontrarlos, y la verdad es que no sé cómo aproximarme de otro modo a sus vidas, que intentando contar sus historias.
Camino por la luna de vidrio y ahí están sus rostros que son el mío. En esos espejos cuando me reflejo, los veo saludarme. Cada cuento me transforma, y mi propia trama tiene sentido si consigo unir sus relatos.  
Voy abriendo mis escamas viejas para que le entre el sol del mediodía. Necesito que todo mi amor se traslade a sus venas, que esas batallas se transformen en la mía, y que cada suspiro de revancha nos proyecte positivamente.
Estamos tan brevemente en ésta existencia, que podemos mirarnos para que existamos mutuamente. No hay mayor demostración del milagro divino, que mirarnos, y sentir que realmente nos vemos”, dijo la mujer de alas verdes y salió a encontrarse con sus espejos.  

8 de septiembre de 2016, Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Las nuevas oleadas del mundo que nos inventamos (paisaje interno #35)

“¿Pensaste alguna vez en cómo sería un mundo que pudieras inventar desde cero?.
La construcción de ese universo desconocido que hay en vos, es una artesanía que se transita puntada a puntada, sensación a sensación. Y no es que sea necesario romper nada, ni negar lo anterior, ni desmerecer todas las viejas batallas. Y lo repito: no es necesario desmerecer todas tus viejas batallas cotidianas. Pero cuando se inventa un nuevo mundo, todas aquellas estrellas trazadas en el propio cosmos, mágicamente se comienzan a constelar.
Acuarela

¿A dónde vas?
A donde te lleve el amor por la humanidad, tu esperanza por construir una alternativa de comunicación, tu juego incansable que busca sanar con la palabra.
¿Dónde estás ahora mismo?
Con las gruesas camperas del invierno porteño y la ropa casera transpirada del caribe. Tomando mate bajo la luna Chaqueña, armando mapas en un pueblito mexicano. Estas ahí donde te transporta el corazón cada vez que lo necesites.
El nuevo mundo.
Ese hemisferio tuyo donde te tejes una nueva piel, tiene la característica de ser paciente. Estas aprendiendo a conocer tus piezas antiguas combinadas con las que resultan del camino. Las horas se desarman adentro del reloj, sentís la energía de los vegetales abriéndose a la vida en el jardín después de la tormenta.
En el nuevo mundo los más allá son más acá y eso que se intuye toma cuerpo. No hay cosa mejor en ese momento que aceptar las nuevas oleadas con una sonrisa. Hay tantas formas de estar vivos, que nadie podría asegurar cuál es la mejor y cuál es la menos recomendable.

Pero hay una cosa importante para saber. Cuando nos ofrecemos la posibilidad de inventarnos nuestro mundo natural, ese para el que venimos desarrollándonos, hay un giro maravilloso adentro y afuera de nuestros sistemas. Porque la verdad sobre eso que somos, es el resultado de la manera en que juntamos las piezas del rompecabezas, que afortunadamente somos”, dijo la mujer de alas verdes y siguió jugando en el infinito.