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domingo, 11 de diciembre de 2016

La magia de las burbujas (paisaje interno #46)

“Tengo a veces una angustia tan profunda y yo sé que viene de afuera. Es una angustia interna que viene del mundo material. Por eso me escondo.
Acuarela 
Me meto por un túnel que hay en el pasto del jardín y llego a un pequeño universo en el cual me oculto del mundo. Es un ecosistema que se alimenta de la imaginación y puede presentarse en sus distintas versiones, todo depende de la magia que produzca mi aleteo.
A veces me encuentro el conejo, en su jardín repleto de enormes hongos que crecen sobre el pasto azul. Un pueblo vegetal donde huele a verano todo el año y las ardillas caminan por los cables del universo.
_ Haz vuelto!_ dice el conejo cuando me ve aparecer _por favor muéstrame una vez más la magia de las burbujas_ me ruega.
Entonces escuchamos jazz y observamos en silencio como se forma cada burbuja de jabón, aferrada al aro donde nace. Viajando en el aire cuando se completa.
Cada burbuja contiene a su vez otros pequeños universos. Allí, más mujeres aladas disfrutan de la expresión del conejo cuando soplan burbujas, relajadas en algún hongo de esos jardines azules.
Por un momento el mundo parece estar en cámara lenta. Sonrío mirando los luminosos ojos del conejo alucinado, porque está seguro que esas burbujas son mágicas.
A veces necesitamos escondernos del mundo, de todas las personas que amamos y de todas las que olvidamos. El mundo corre tan deprisa que se nos hace urgente frenar el tiempo, en una sencilla burbuja de jabón viajando por el aire. Quizá mi amigo conejo tenga razón, y cada una de esas burbujas son resultado de la magia.
¿Podes parar tu cabeza y escuchar el corazón?. Hacer silencio un domingo, como hoy por ejemplo. Dejarte llevar por el cuerpo a otras tierras, y desprender la imaginación para que puedas soñar.
Es verdad que la vida para una mariposa, dura solo un día. ¿Será por eso que disfruto tanto abrazarme a éste presente?.
Vos también te podes esconder. Cerrar los ojos, viajar a ese universo mágico que tenes adentro y acostarte junto al conejo, para sentir la magia de las burbujas”, dice la mujer de alas verdes.

Domingo 11 de diciembre de 2016.

12: 42 hs en México. 15: 42 hs en Argentina. 
Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Sobre tu pieza del rompecabezas (paisaje interno #45)

“No tengo ningún traje de salón, no fui a la pileta del pueblo, ni comí en el mejor restaurant de ningún lugar. 
¿Quién soy cuando ya no sostengo nada?.
Acuarela 

Soy la que viaja en su pieza del rompecabezas, ajena de la imagen completa del universo, pero consiente que al infinito se llega cerrando los ojos y bailando desde la fe.
Cada vez que nos permitimos una pregunta de la profundidad, nuestra superficie se transforma. El arte de la búsqueda no es andar encontrando, sino aprender que la desesperación por obtener respuestas cerradas, nubla la visión.
Te invito a que salgas del planeta, que vueles con los pies enterrados en tu tierra natal, que te conectes con la belleza del ahora, entendiendo que las reglas del tiempo son también una ficción.
Una vez caminé en el bosque de noche, sólo me guiaban la luna y las estrellas, entre la mata sentía la respiración de los insectos, víboras, aves, anfibios y mariposas. Los ojos de los animales me acompañaron hasta el ranchito donde dormía y crucé el lago saltando entre las piedras sin pensar.
¿Quién puede amarme en ésta soledad?.
Puedo amarme en la soledad, ofrecerme el descanso a los siglos de nomadismo, el reposo después de la batalla, la compasión por aquello que intenté y no salió como pensaba.
Porque el miedo es un instinto que me recubre la piel, haciendo que los ojos y las manos cuiden el cuerpo que me prestaron, pero la confianza del porvenir es lo que me permite dormir en éste momento de la vida. Sostener el estómago entre las manos y acariciar el dolor del mundo que sigue habitando en mí.
Tengo un jardín a mitad del cosmos, cultivo en esa parcelita de la totalidad mi ofrenda, esperar que la semilla abra su cascarón requiere de la paz que te convido con éstas palabras.
En éste momento de siembra, date calor con las palabras, cada una de tus intenciones resuenan en la totalidad, por eso si nombras belleza, creas belleza”, dijo la mujer de alas verdes mientras danzaba sobre su piecita del rompecabezas.

20 de noviembre de 2016. Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Soltar el control (paisaje interno #44)

Hablo hace más de un mes con un hombrecito de pelo blanco, ojos muy celestes, piel blanquísima, que atiende en:
_“Buenas tardes, foto mecánica, mándeme…”.
_“Hola, mi nombre es Magalí, se volvió a descomponer mi cámara y no sé qué puedo hacer”.
_“Envíenos, que se la arreglamos”.
Días después:
_“Hola mi nombre es Magalí, sí la de Lázaro. Que ya le mandé la cámara, se la van a dejar en una caja estos días. Muchísimas Gracias”.
Cientos de veces, porque desde que mi cámara se rompió en Mazunte, todo comenzó a cambiar.
Acuarela, 10 de noviembre 2016

A veces corremos, estamos deshidratados y corremos, como si se pudiera correr al futuro. Pero quizá lo más humano sea aceptarnos tal cual somos en el presente.
Quiero contarte un secreto. Estoy atravesando un portal de inseguridades. ¿Puedo o no puedo?. Y todo gira sobre mí, la vida es como un zamba, no tengo otra forma de avanzar que no sea mirar un punto fijo: el presente.
Cuando me quedé sin mi lente de vidrio apareció el tercer ojo. El desarrollo de la intuición me lleva por caminos inesperados. Estoy comenzando a permitir que las cosas simplemente me pasen.
Antes te decía sobre ese debate interno. “¿Puedo o no puedo soltar el control de las cosas que me pasan?. Quizá cundo nos preguntamos ¿Qué significa “soltar”?, se trate de eso, de soltar el control.
Cuando se me rompió la cámara sentí que estaba perdida en el mundo, en otras palabras, sentí que perdía el control de las cosas que me estaban pasando. La auto-exigencia en ocasiones ahoga. Por eso pasar de dar pasos cortos y cargados de orgullo a la fluidez de los días, es una muralla densa pero necesaria.
Estoy escribiendo hace días sobre lo mismo, soy una repetición constante de eso que necesito doblar, ablandar, transformar.
Desarmá los viejos trajes, quédate con un par de lentejuelas, algunas plumas y todas las estrellas, pero los viejos trajes no son para éste clima, en éste país, en ésta nueva etapa. Por eso, por más que duela, soltá el control, respirá profundo y sentí cómo mutan las sensaciones internas.
¿Sabes por qué llamo paisajes internos a las cosas que te cuento?. Sí, hay una dimensión adentro, donde existo y vuelo por todos los universos que están dentro de otros universos, cada ser humano hacia su interior es infinito. Si me dejas que te hable en libertad te puedo mostrar los laberintos que cruzas mientras ocurre la vida en la superficie de tu piel.
No hay ninguna respuesta. Pero cada nueva pregunta sacude ésta galaxia profunda que te compone.
¿Te acordas lo que dijo aquella mujer mapuche en la entrevista que le hiciste para la radio?. Dijo que la mano debe estar abierta, porque si agarramos, si nos aferramos, no queda lugar para lo que va a venir. Entonces pensamos en el muchacho guapo que hacía malabares para vivir. Las bolas giraban entre sus manos y el aire. Los dedos sólo eran una catapulta, esperando lo que va a venir.
Por eso es momento de detenerse. Para saber algo sobre el pasado y el futuro, el único camino real es la percepción que tengamos del presente.
Cuando el vidrio se quiebra, cuando cruzamos el portal, cuando aceptamos que la realidad es una construcción de la percepción, podemos comenzar a elegir.
“¿Hola?, si, buenos días. Mi nombre es Magalí, lo llamo otra vez por mi cámara, ¿se acuerda de mí?. ¡Qué bueno!, sí, la misma. ¿Cómo dice?, sí, ya lo sabía, los poderes de la cámara están en el tercer ojo. ¿Lo pudo arreglar?. ¿Cómo dice?. ¿El tercer ojo no se quiebra?, ¿está seguro?.  Entonces, ¿la cámara siguió filmando todo?. Gracias, sí, ya voy a buscarla”.

¿Te asusta que todo esto no sea más que un juego?. Tranquila. Esto es un juego, y así es perfecto, dijo finalmente la mujer de alas verdes, que en la frente lucía un maravilloso cristal natural de la intuición. 

martes, 25 de octubre de 2016

Vomito todo (paisaje interno #42)

“Vomito todo, me acaricio el paladar con los dedos y de adentro salen años de palabras contenidas. Con tantas expresiones podría construir novelas, legajos judiciales, instrucciones para arreglar un ventilador, noticias amarillistas, indicaciones para habitar un hotel, canciones de protesta, entrevistas al diablo, los precios de las góndolas de las cadenas de supermercados, los listados de datos personales en los viajes de egresados, todos los comprobantes de trámites de la burocracia mundial. Pero ¿sabes qué?, todavía sigo sin encontrar las palabras que me ayuden a contarte lo que se transforma aquí dentro”, dijo la mujer de alas verdes.

lunes, 24 de octubre de 2016

El veneno es antídoto (paisaje interno #41)

“Vos también queres probar mi miel, se retuercen tus tripas imaginando el sabor dulce de mi sangre, necesitas que tu veneno me alcance, pero yo salto sobre tus viejas escamas y hago mi danza de fuego riendo a carcajadas.
Acuarela

Tus fríos dientes postizos descansan al sol, mientras sentís la forma en que los pudre el tiempo. Pobrecita bestia de oscuridad, tenes un miedo profundo de mi poder celestial, odias que no te odie, deseas profundamente que elija bajar a tus fondos, a tu tumba abierta, a tu tablero gastado de tanto aniquilar a otras almas.
Tranquila. El tiempo, ese que sentís que te falta, llegará en otras vidas y quizá puedas amar de forma natural. Acepto tu oscuridad como un maravilloso antídoto a cualquier pensamiento negativo que tengas sobre mí. Capturo en una sola toma tu ansiedad desquiciada y te explico todo lentamente, igual que a una creatura deforme que se encuentra atrapada en su propia telaraña.
¿Quién te hizo esto?. Sos la víbora más brillante que vi en todos los desiertos que he visitado. Pobresita bestia disfrazada. Sos la bella viejita del cuento aquel. ¿Te acordás de Hansel y Gretel?. ¿Te acordás de la casita de dulces?, ¿Te acordás de la olla enorme?. Los pajaritos se comieron las miguitas de pan, pero aquí nadie pierde su camino a casa.
Voy a acariciar tu cabeza igual que al perro abandonado que ya no confía en nadie. Voy a sentarme sobre tu lomo para que me enfermes y me cures el vientre, para que me saques las armas y me las devuelvas, para que entiendas a tu tiempo, que para mí el miedo es solo una sintonía que me excita un poquito más. ¿Podemos hablar de sexo en tu templo?, ¿podemos jugar a las escondidas en tu cuarto frígido?, ¿podemos imaginar a tus propios huevos de serpiente en la garganta de alguna otra bestia?.
Bella. Bella tarántula sin brazos, maravillosa lombriz antigua. Soy yo quien te llamó al encuentro, fui yo quien eligió dormir en tus fosas nasales. Sí, fue por mí que tu respiración comenzó a descontrolarse.
Tenes insomnio, ves mis alas verdes cuzando por debajo de tu sexo putrefacto. Cada palabra con la que creo tu mundo define tan precisamente el hueco donde falta un corazón. Y no te gusta, estas intranquila. Porque vi la forma en la que violas los pichones de un nido de colibríes, ¿su sangre te da eternidad para disfrazar esa entidad que sos?. Qué maravilla!, pero debo serte sincera: la historia de Drácula siempre me conecta a la melancolía.
Si pudieras tener mis maravillosas alas, lamentable serpiente de los inframundos… Pero voy a decirte un secreto de libertad. Cuando abras la mandíbula, cuando tus colmillos de acero suelten a la mariposa monarca, tu migración también tendrá luz. Hay un sendero para vos, que no sos más, que un ser herido.
Te bendigo pobrecita creatura. Abro el corazón y te cubro todo ese dolor con amor. El sol es para todos, pequeña serpiente, no trates de atraparlo, sólo necesitas salir del pozo y llenarte de sus rayos de piedad.

El mundo es para todos bella alternativa de maldad. Por eso te abrazo a pesar del veneno y te agradezco con sinceridad por mostrarte así, desnuda, frente a mí. Son tus infiernos, mi sendero al paraíso”, dijo la mujer de alas verdes a la vieja serpiente y siguió vagando por el cosmos. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Diálogo del pez (paisaje interno #40)

“Mi cuerpo en el mar ya se reconoce pez y si el paisaje rústico me corta la piel, es la propia especie vegetal quien me vuelve a cicatrizar. Mi caos es una pequeña valsa que me acerca otra vez a la orilla. En la arena mansa respiro, mientras recibo los márgenes del océano que llegan espumosos desde lo profundo. 
Acuarela
Hay días en que puedo entrar hablándole, acariciándolo, dejándolo cubrirme el cuerpo mientras me jala a su fondo. Y como no me traga me devuelve. Entonces como un hechizo me cubre las piernas de escamas y me regala una maravillosa cola de sirena. Durante días ya no necesito los pies y también descanso las alas. Me animo a conectarme después de tantos años a la vía láctea y así conozco en mi cuerpo las otras posibilidades de transformación”, dijo la mujer de alas verdes y se durmió con el sonido de las olas.


viernes, 7 de octubre de 2016

La red para sentir el mundo, sin atraparlo (paisaje interno #39)

“Regalo mi subjetividad caprichosa y me uno al universo. Cada partícula de mi ser se conecta al todo y siento el roce magnífico de lo infinito viviendo en el instante. Respiro como el pez que vuelve a su profundidad, ese que solo en sus aguas alejadas de la superficie, se abre en cada escama, hasta que las aletas parecen alas.
Acuarela

Mi red es perfecta porque no atrapa, pero permite que me transforme. Así me traslado entre cientos de paisajes internos, al tiempo que la exuberante naturaleza me mira a los ojos para que nos conozcamos un poquito mejor.
Duermo a pocos metros de mi sueño, eso se vuelve magia porque ya no necesito quedármelo. Me siento millonaria ahora que no soy dueña de nada, en éste día, que es mi mejor oportunidad de amar. Acepto toda la belleza que recibo con las manos abiertas para que me inunde el cuerpo, antes de que desaparezca como una simple brisa.
Tengo que contarte un secreto, te encargo que lo compartas también. Éste planeta, lleno de mundos, tiene todos los tesoros que presentimos de niños. Si cerras los ojos vas a verlos otra vez, porque eso jamás nos abandona. Lo único que tenes que hacer, es creer.
Desde cada nota musical, hasta cada gota de sudor en la piel de los trabajadores más sacrificados, me encuentro, soy, me reconozco, me acepto, me ofrezco. Soy tan joven todavía, igual que vos, igual que ellos también y por eso estamos siempre resucitando.
Voy a morir ésta misma tarde en miles de formas y tras ese parpadeo voy a nacer otra vez, cubierta de escamas, plumas, pelos, pieles, cueros, pétalos, espinas, venenos y medicinas. Podes tomarme las manos en estas letras para sumergirte un poquito más en otras dimensiones, es un milagro que podamos conectarnos sin siquiera rozarnos, y solo por eso ya puedo decirte que agradezco el encuentro.
Desde una cosmovisión de lo material, parecía que reinventarse significaba arrojar el propio cuerpo al vacío. Por eso es importante que la mirada sobre el crecimiento florezca otra vez, hasta comprender que el caparazón que nos fue prestado, es sólo un regalo que nos cubre las almas cuando necesitamos abrazarnos sobre este mundo.
Algunas ocasiones de tu vida tendrán vacío. Ese profundo hueco es la cáscara vieja de una semilla anterior que también sos. Los ciclos precisan de ese silencio incómodo pero necesario que generan las preguntas importantes sobre la existencia. Si te parece bien, podes pensarlo como ese gusto feo del remedio que calma el dolor, confiá en que cuando caigan todos tus paradigmas, la aceptación de la esencia, corre por las venas como espasmos de alivio.
Te obsequio mi red sin fondo para que salgas a explorar el mundo que te rodea. Cuando la vida pase por su aro, vas a sentir la belleza con las manos abiertas. Hay que soltar los dedos porque lo milagroso no necesita ser atrapado.
Tu talento será la observación libre de juicios, y ante la alquimia de tu propia experiencia vas a renunciar a todo, entonces resucitar será asumirte parte del universo.

Tu única misión es permitirte que los tesoros que presentiste en la niñez, te encuentren”, dijo la mujer de alas verdes, que sonriendo con picardía me brindó su red sin fondo que no atrapa, porque sí libera. 

6 de Octubre 2016, Mazunte, Oaxaca, México.  

domingo, 11 de septiembre de 2016

Hula-hula en el infierno (paisaje interno #38)

“Soy nada, no valgo nada, no voy a ninguna parte, no bebo de ninguna fuente de agua paradisiaca. Viajar es cruel, la oscuridad de mis palabras es necesaria, no te asustes, camina despacito y seguime a la profundidad de éste paisaje interno.
Acuarela 

Necesito decir que duele, y está bien que duela, en definitiva, el dolor también es una posibilidad de aprendizaje. No me detengas a mitad del abismo, déjame caer bien desde arriba, desde ahí quiero comenzar otra vez.
Estoy jugando con fuego, me enveneno con el puto infierno, danzo la danza de mi muerte y sangro. Sangro de esperanza, de menstruación, de luna oscura, de resurrección prematura. En la cintura llevo un hula-hula de asfixia.
Estoy encerrada en un temazcal mexicano y me acaricia la perdida oscuridad. Unas lobas originarias aúllan para espantar al carroñero diablo eréctil. El maldito me suelta de adentro de su garganta y las mujeres lobo me lamen las heridas mientras jadeo descompuesta.
Ahí está el camino frente a la urgencia de mis horas, la montaña rusa está muy alta, a mí me toca impulsar el carro de mi vida a la caída empinada.
Soy poco, valgo poco, voy a alguna parte. Bebo las pocas gotas que se desprenden de mi propia transpiración, en el agobiante verano eterno a orillas del pacífico. Viajar es la única manera que conozco para huir de mi angustia existencial.
¿A vos también te duele la vida?. Consuelo de tonta o no, qué alivio odioso, ya somos dos.
Y si somos dos, o si somos más, ¿Por qué siempre me rodea ésta canaleta profunda de soledad?.  ¿Me seguís unas palabras más?, yo sé la incomodidad del veneno que cargan mis letras, pero aprendamos también esto: la oscuridad afuera, como el fuego que sale de la boca del dragón.
Yo me curo con palabras, me curo manchándome el alma de acuarelas. Me arrastro hasta la orilla y antes de la muerte, me gasto la vida como quien no tiene nada para perder. Quiero saber qué hay para ganar.
Si soy nada entonces también soy todo, soy parte del universo, me invento despacio para no agotarme el corazón. Resucito, me reciclo, me observo.
Vuelo.
Me coso las alas en la espalda y confío. Me suelto, me desarmo la estructura incomoda del dolor y sufro gozando. ¿Hay todavía oscuridad en mis palabras?. La oscuridad también es un lugar para jugar dice mi niña interna. Ella sí que no le teme a nada. Por eso sale como un arlequín de mí y salta como una luciérnaga en la laguna nocturna.
¿Puedo gozar dentro del dolor?, ¿me puedo manchar con agujeros y transmutar en cerros?, ¿cómo hace la pachamama con el dolor del mundo?, ¿de dónde saca la fortaleza que nos abraza con naturaleza, aun cuando sus hijos sólo le lastimamos el corazón?, ¿qué puedo aprender en su dolorido vientre que todavía nos recibe con amor?.
Soy parte del todo, universo vos ya sabes para lo que vine. Tengo los brazos en lo alto, por eso sigo haciendo girar el hula-hula de asfixia, por eso no me incendio cuando juego con fuego.
Te agradezco, me pongo de pie porque me toca ser valiente y te agradezco.
Es hora de salir del túnel, si había veneno lo obsequio a la pacha que siempre lo recicla.

Crezco, doy un paso más y avanzo. Espero, me siento, respiro, y me doy tiempo”, me dijo la mujer de alas verdes mientras giraba sobre su eje en el infierno que se inventó ésta noche. 

11 de Septiembre de 2016. Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

La mujer es una bestia libre por naturaleza (paisaje interno #37)

La mujer es una bestia libre por naturaleza,
Sus instintos animales la hacen tanto peligrosa, como bondadosa,
La mujer bestia que ha sido domada por la violencia,
Tendrá lastimada la piel,
Pero siempre tendrá el alma libre,
Porque la mujer es una bestia libre por naturaleza.

Acuarela

Cuando los giros oscuros de la cultura
Salen a la superficie, maltratando a la especie,
La mujer bestia debe asumir como lucha propia,
La misión de hacer florecer amor donde hay desconexión,
Y ese es además su más poderoso saber.

Nunca pretendas retener a la bestia,
Si no sos capaz de conquistar a la mujer,
Porque la bestia ama desconsoladamente,
Pero la mujer conoce el terreno de la prisión.

La posibilidad de compartir el mundo,
Con la bestia que es la mujer libre,
Requiere la fortaleza espiritual que tienen aquellos,
Que no necesitan atarse a nada,
Para sentirse seguros.
La mujer bestia conoce el dolor,
Y desde ese conocimiento,
Comprende la vida.

(Texto escrito el lunes 12 de enero de 2015, en algún lugar del Sur Argentino)

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Nos espejamos? (paisaje interno #36)

“Me reconozco en sus ojos. Me traslado a sus vidas, me identifico con sus sueños y sus tristezas, no sé cómo explicártelo. Soy ellos y ellos son esto que soy, igual que vos y yo.

Estoy tan sola a veces en éste maravilloso cosmos, que salgo a la calle para encontrarlos, y la verdad es que no sé cómo aproximarme de otro modo a sus vidas, que intentando contar sus historias.
Camino por la luna de vidrio y ahí están sus rostros que son el mío. En esos espejos cuando me reflejo, los veo saludarme. Cada cuento me transforma, y mi propia trama tiene sentido si consigo unir sus relatos.  
Voy abriendo mis escamas viejas para que le entre el sol del mediodía. Necesito que todo mi amor se traslade a sus venas, que esas batallas se transformen en la mía, y que cada suspiro de revancha nos proyecte positivamente.
Estamos tan brevemente en ésta existencia, que podemos mirarnos para que existamos mutuamente. No hay mayor demostración del milagro divino, que mirarnos, y sentir que realmente nos vemos”, dijo la mujer de alas verdes y salió a encontrarse con sus espejos.  

8 de septiembre de 2016, Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Las nuevas oleadas del mundo que nos inventamos (paisaje interno #35)

“¿Pensaste alguna vez en cómo sería un mundo que pudieras inventar desde cero?.
La construcción de ese universo desconocido que hay en vos, es una artesanía que se transita puntada a puntada, sensación a sensación. Y no es que sea necesario romper nada, ni negar lo anterior, ni desmerecer todas las viejas batallas. Y lo repito: no es necesario desmerecer todas tus viejas batallas cotidianas. Pero cuando se inventa un nuevo mundo, todas aquellas estrellas trazadas en el propio cosmos, mágicamente se comienzan a constelar.
Acuarela

¿A dónde vas?
A donde te lleve el amor por la humanidad, tu esperanza por construir una alternativa de comunicación, tu juego incansable que busca sanar con la palabra.
¿Dónde estás ahora mismo?
Con las gruesas camperas del invierno porteño y la ropa casera transpirada del caribe. Tomando mate bajo la luna Chaqueña, armando mapas en un pueblito mexicano. Estas ahí donde te transporta el corazón cada vez que lo necesites.
El nuevo mundo.
Ese hemisferio tuyo donde te tejes una nueva piel, tiene la característica de ser paciente. Estas aprendiendo a conocer tus piezas antiguas combinadas con las que resultan del camino. Las horas se desarman adentro del reloj, sentís la energía de los vegetales abriéndose a la vida en el jardín después de la tormenta.
En el nuevo mundo los más allá son más acá y eso que se intuye toma cuerpo. No hay cosa mejor en ese momento que aceptar las nuevas oleadas con una sonrisa. Hay tantas formas de estar vivos, que nadie podría asegurar cuál es la mejor y cuál es la menos recomendable.

Pero hay una cosa importante para saber. Cuando nos ofrecemos la posibilidad de inventarnos nuestro mundo natural, ese para el que venimos desarrollándonos, hay un giro maravilloso adentro y afuera de nuestros sistemas. Porque la verdad sobre eso que somos, es el resultado de la manera en que juntamos las piezas del rompecabezas, que afortunadamente somos”, dijo la mujer de alas verdes y siguió jugando en el infinito. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Viajar al universo propio (paisaje interno #34)


Dos perros ladran desde el portón, una brisa de calor mueve la copa de los árboles, a ésta hora no se recomienda caminar descalzo en la calle principal, ya no quedan trozos de queso, manzanas, ni azúcar. El mundo parece distinto, aunque sabemos que está igual que siempre.
Acuarela 

Cuando muevas las aguas internas observa hacia dónde comienza el nuevo flujo de creación. No hay caos que no conozcas desde antes en vos. Son esos espejismos viejos los que te causan temor, pero la aventura también es una disciplina que necesita tu quietud.
Afuera y adentro no siempre son la misma cosa. Pero definitivamente para viajar afuera, primero hay que viajar adentro.
¿De qué hablo?. Vos lo sabes bien. Viajar por el universo no es tomarse un cohete espacial, ni anestesiarse los sentidos con veneno, ni cambiar todos los adornos del rostro para bailar en la disco del pueblo.
Viajar por el universo es poner pausa, decir con el corazón saltando entre los dedos: ¿y ahora qué?, y que no haya respuesta.
Por eso mejor no imaginar nada. Mejor no hacer nada. Mejor dejar que ocurra. Mejor que el tiempo sea solo eso, tiempo.
¿De qué hablo?. Vos lo sabes bien.
Hablo de que cuando te arranques los viejos pedazos como la cáscara de una mandarina, y te quedes en carne viva, y cicatrices al sol, y comiences a nadar en ese río que será siempre el indicado. Esa idea, de la cual todavía no tenes idea ahora, nacerá para sorprenderte.

Entonces, pero solo después de quedarte quieta, comenzará el viaje hacia afuera. 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Abismarse, la batalla del miedo y el deseo (paisaje interno #33)

"El abismo es el abismo, no hay adjetivos.
El abismo es la efectiva caída libre al vacío, es el nudo que da cosquillas y vértigo debajo del ombligo, pero arriba del sexo. Son todas las cosas que se evidencian ante nosotros sin posibilidades de ser controladas.
Acuarela 

Cuando brincamos desde lo más alto tomamos conciencia del devenir inevitable de nuestros deseos en su pelea magistral con nuestros miedos. Ahí, en el ring de la verdad, se tiran sobre las redes de contención como dos que se aman y se odian al mismo tiempo. Deseo y miedo se encuentran frente a frente para inaugurar el mundo y el público aclama desde la periferia. Quieren sangre, están desbordados de curiosidad por ésta batalla ejemplar.
Entonces el miedo despliega su veneno de la duda, y el deseo se defiende con paisajes, inunda de mares al miedo y le planta en la frente una sonrisa. Pero el miedo se sacude insensible y oscurece el cielo con una feroz tormenta, entonces el deseo se baña bajo el agua con el cuerpo desnudo y canta para que el miedo se rinda.
Entonces a mitad del ring, el miedo llora amargamente y recita un monólogo de Segismundo,
“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”1*.
El deseo, conmovido pero vivido respira en el suelo un poco abatido y le contesta,
“no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo”*2.
El abismo, es el abismo.
Cada instante es definitivo para el sueño o la pesadilla. Por eso deseo y miedo existen sobre el devenir de la vida, logrando así el desarrollo de la trama.
Que el miedo pueda alumbrar el camino más oscuro con su cuidado, y que el deseo decida el rumbo, es un arte que pinta el abismo, cuando es el abismo que elegimos", dijo la mujer de alas verdes mientras giraba en caída libre por el universo.

31 de agosto 2016. Lázaro Cárdenas, México.


1*- “La vida es sueño”, Calderón de la Barca.

2*- “No te salves”, Mario Benedetti. 

lunes, 29 de agosto de 2016

El poder de la brújula (paisaje interno #32)

“Dejate amar y subite a la ventura de estar sintiendo la vida en todo el cuerpo.
Dejate observar para existir, soltá la pesada sotana del fantasma y mostrate, decite al espejo, “acá estoy”. Necesitas estar presente en cada paso de tu vida, ahí hay un templo que empieza a generar, el poder de la brújula.

¿Para dónde debo ir?, decías antes y el universo respondió. Entonces fuiste una discípula maravillosa: aplicada, sacrificada, humana, real.
Miraste la luna todas las noches para soñar un poquito más allá. Recorriste la ciudad hundiéndote en todos los trámites del sistema. Escribiste para salvarte de la locura. Alzaste en brazos tu guarida y la ofreciste al azar. Leíste mis palabras agudas, inclusive cuando tu corazón y tu cabeza estaban en guerra.
El alma abrió un nuevo portal y te dejaste amar.
Todo el mundo comenzó a girar como un zamba y saltaste al abismo con todo el miedo de la raza humana, meditaste en el vacío, y abrazaste algunos recuerdos de tu presente, para que no se vayan nunca.
Este será tu cuerpo, y ahora también, éstas serán tus alas.
Tu historia, la que quizá sea la más complicada de contarte, ocurre ahora como la suma de acontecimientos misteriosos.
Llegó el momento, porque te animaste a entender, que el momento siempre es ahora.
Buen viaje. Yo te sigo en mi avión”, dijo la mujer de alas verdes y cruzó las fronteras en un avioncito de papel.
29 de agosto 2016. Buenos Aires, Argentina. 10:58 am


jueves, 25 de agosto de 2016

Mi Buenos Aires querida (paisaje interno #31)

"Vuelvo a volar sola en la ciudad. Me fascina tu discreción Buenos Aires, quizá vos y yo también podamos hacer las pases. Porque la verdad, es que hubieron muchos momentos de exploración con vos, que hacen de mí, estoy que soy.
Acuarela 11 - 07 - 2016

Andar sola en la gran ciudad, definitivamente también tiene su encanto. El tema es poder naufragar, el tema es desarrollar un instinto de ciudad gótica, perversa, oculta, pero también luminosa, romántica, fantástica y reveladora de otras vertientes.
Soy tan anfibia entre mi Resistencia Natal y vos, ahora soy tan las dos, que necesito poder ser alguien más. Una primera síntesis de experiencias y formas. Y ahora vos, Buenos Aires, y yo, que tan de la Resistencia soy, nos devoramos como los amantes imposibles de tus profundidades.

Vos y yo, Buenos Aires, atravesamos juntas los últimos episodios de la primera parte y todo el cuerpo empieza a vibrar en tus últimos latidos de amor, que inevitablemente, hay entre vos y yo, mi Buenos Aires querida", dijo la mujer de alas verdes y volvió a recordar la primavera de la ciudad. 

Buenos Aires, Argentina. 25 de agosto 2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

Girar y florecer (paisaje interno #30)

4:09 am del 24 de agosto de 2016 – Última madrugada en la Resistencia.
Entre Ríos a la Resistencia 

Dudé bastante en escribirte esta carta, pero en unos años voy a entender porque es correcto desvelarme del todo. No importa que los minutos sigan cayendo en el reloj como las monedas de un taxi que me devuelve a casa después de una noche psicodélica, porque en éste momento vale la pena la intimidad que produce la madrugada.  
Tu lindo cubito de cristal en San Telmo ya no existe más, ahora tu hogar es una valija y una mochila. Miento, tu hogar ahora son esas personas que amas, estén donde estén. ¿No lo eran antes también?, claro que sí. La diferencia es que ahora ya no hay maleza que me aleje del amor, porque elijo arrojarme al mundo para aprender cómo se ocupan las alas, por lo menos en la caída libre.
¿Sabes que pensé el otro día frente al río?. Si bien es verdad que nunca nos podremos bañar dos veces en las mismas aguas, también es cierto que los afluentes nos conectan como la mismísima sangre que viaja de un extremo a otro del cuerpo. Tus paisajes internos tienen ese código críptico que usas para hablarte a vos misma, para esconderte aunque te desnudes completamente en cada texto, y entiendo de momento que a veces nuestra mayor debilidad es la que nos convida de eso que justamente nos hace valientes.
Por favor no me mires cuando escribo, podrías encontrar en mis ojos cansados, toda la verdad de mis pasiones. Y éste mundo, amiga mía, es un circo fabuloso que me sigue haciendo llorar como una niña.
No tengo tiempo para dejar de soñar. Vos tenes que entenderme cuando me olvido un poco de eso que llaman realidad, porque la verdad es que puedo pasarme toda la vida probándome lentes ajenos para entender otros puntos de vista, pero hay un momento de la vida donde las formulas externas se vuelven obsoletas y no queda otra que andar bien despierta.
Mañana, hoy, cuando sea que me levante, comienza un viaje profundo a otros mundos. Decidí vivir un tiempo fuera de mi Tierra Natal Argentina y animarme a ser en estado puro allá lejos donde brotan otras raíces.
Tengo 28 años recién cumplidos y me alegra mucho seguir así de loca como para hablarle a la que seré en el futuro. Esta es la realidad que elijo construir ahora, y sentada en la habitación que fue el refugio de mi niñez y adolescencia, soy la mujer que se puede reír escribiendo un diario íntimo, que se publica como blog y que aunque solo tenga un par de lectores funciona como trampolín de búsquedas.
A ésta hora, en una semana mi vida estará inaugurando un nuevo ciclo en otro país. ¿A dónde te vas?. Vamos, tiempo al tiempo.
Todas nuestras vidas giran y florecen.
Yo también quiero eso.
Girar y florecer.
Ahora a la cama. Ya son las 4:31 am y es importante descansar un poco.


domingo, 21 de agosto de 2016

Abrazar la niñez (paisaje interno #29)

“Después de llorarlo todo, de creer que había encontrado las respuestas, de pensarme tan fuerte ante el mundo que me había dado temor, caí en un cuarto oscuro.
Acuarela

En ese negro profundo no entraba ni un rayito de luz y tuve miedo durante muchos años. Me fui de mi ciudad a una enorme jungla gris y me conseguí un trabajo, lave mi ropa interior a mano, cocine fideos sin sal, me perdí en alguna calle que desembocaba al abismo. Me hice adulta.
Dejé de escribir, de pintar, de mirar con atención pura el movimiento de las hormigas sobre las hojas del jardín, me olvide de cantar en la ducha, me costó recordar que alguna vez había bailado frente al espejo, ya parecía parte de mi pasado esa necesidad de salvar el mundo.
Ese cuarto estaba realmente oscuro, pero después de un rato sentí que no tenía nada que temer, el cuarto estaba vacío. O bueno, el cuarto estaba casi vacío. Del otro lado, con la espalda pegada a la otra pared, respiraba un ser vivo. Estaba enrollando las piernas entre sus minúsculos brazos y los deditos apretaban las rodillas que sostenían su rostro oculto.
Mi corazón latía en los dos extremos de la habitación, que era apenas un cubo sin luz. Mi corazón estaba latiendo en los dos cuerpos, en la oscuridad comencé a sentir el miedo mutuo.
Me enojé. Primero me enojé y le dije que se muestre, que levante el rostro, que el mundo es duro, que hay que ser valiente. Le grite, acusé su pequeño tamaño, le dije que así de frágil no se podía vivir, pero no respondió.
Me quedé en silencio. No quería volver a gritar pero tampoco sabía qué hacer para que se levante, para que me permita saber quién era, ¿porque estábamos en ese cuarto vacío?, necesitaba que me explique porque alguien con todas las respuestas como lo era yo, todavía habitaba ese hueco.
Comencé a llorar. “Por favor”, le supliqué, acércate y salgamos de éste lugar. No podemos seguir en este cubo oscuro.
“Por favor”, le supliqué y la habitación empezó a despintarse. Entonces se gastó el negro, aparecieron los primeros grises, su cuerpito se dibujó anaranjado, mis lágrimas me bañaron las cicatrices. “No te voy a lastimar, pero por favor, tenemos que salir de éste lugar”, y antes de continuar vi entre los grises como levantaba la cabeza. “Yo también tengo miedo”, le dije.
Ella era una pequeña niña. Yo no sé qué se hace frente a una niña así. Le dije que no iba a gritar más, que no tenga miedo, pero que por favor se acerque, necesitábamos salir de ahí. Por favor, le pedí. Pero mi voz nerviosa me daba miedo hasta a mí misma.
Volví a quedarme en silencio y un dolor en el pecho me atrapó el corazón. Comencé a quedarme sin aire y me subió una contracción enorme en la cabeza. Me mordí los labios, no quería abrir los ojos, no quería habitar más esa oscuridad.
Todos los grises se suavizaron un poco más.
Lloré, lloré con la boca abierta, cerrada, apretada, temblando, empapada por todas las lágrimas que me deshidrataban el cuerpo entero. Lloré sobre mis pechos adultos, sobre mi vientre, conectando cada una de las marcas que me hizo la existencia hasta acá. Lloré hasta refregarme el dolor en todo el rostro, y vi a la niña caminar hasta a mí.
El cuarto se iluminó lo suficiente y vi el rostro de la creatura sonriendo.
“Hola”, me dijo esa niña que fui y que no recordaba.
Esos ojos, pómulos, cabello, esa expresión. Estaba viva, tan viva como lo había estado hace muchos años cuando jugaba a ser cantante y actriz, tan real como esa vez que me subí al árbol enorme que vivía cerca del centro comercial.
“¿Me abrazas?”, me pidió.
Pero yo no sabía hacer eso y crucé los brazos sobre mi cuerpo adulto.
“Soy vos, ¿jugas conmigo a que volamos en un enorme globo aéreo para dejar mensajes de amor en todo el mundo?”.
Pero yo no podía salir de mi asombro. Creí que esa niña yo no existía, que se la había tragado el tiempo.
“Soy vos”, volvió a decir y estiró sus pequeños bracitos.
Abrace a la niña que soy y todo el cuarto brilló en cada rincón. La niña me sostuvo la cabeza y me dijo que lo había hecho bien hasta el momento, pero que era tiempo de jugar.
La niña que sigo siendo me explicó que había cuidado muy bien de mí, pero que no era necesario encerrarla en un cubo oscuro para ser valiente. Trabajar, estudiar,  mirar a los costados para cruzar la calle, ser respetuosa y responsable, estaba bien. “Es bueno cuidar de vos en la ciudad, pero de nada sirve todo eso si no podemos seguir jugando”, dijo la niña que sigo siendo. "La fortaleza no está en lo adulta que te vuelvas para enfrentar las adversidades del mundo, sino en lo valiente que te vuelvas, para que las maravillas de la vida se conecten con la fascinación que siente tu corazón infante cada vez que algo te sorprende y llena de curiosidad". 
Me invitó entonces a pintar, cantar, hacer caras frente al espejo del baño, acostarnos en el pasto para mirar como las nubes cuentan historias mientras se desarman.
Hace tantos años necesitaba ese abrazo, que me quede dormida.
Cuando desperté estaba todavía en la ciudad, perdida en el hormiguero de metal, pero con unas enormes alas verdes, que la niña que soy pintó con sus acuarelas en mi espalda”, dijo la mujer de alas verdes y me invitó a jugar éste domingo de agosto.
Feliz día a todas las niñas y niños que seremos toda la vida.

21 de agosto de 2016. 

El Pozo (paisaje interno #28)

“Baja, metete ahí donde nadie más te puede tocar.

Espia la noche y el día por ese retazo de cielo que queda sobre tu cabeza cuando te hundís en el pozo.
Acuarela

Acordate del mate, de las ventanas que dan al universo, del amor aunque dure un instante, permitite toda la humedad humana que transpira en tus huesos.
Sos tan joven como lo decidas esta tarde, sos la niñez eterna que no deja de brillar ni siquiera cuando elegís enterrarte.
¿Vas a dejar que toda la gracia de la experiencia humana, se quede vegetando dentro de una mala idea?.
¿Quién te lastimó tanto para que elijas abandonar el escenario de tu propia obra?. Los disfraces son divertidos, pero no te olvides de que son solo disfraces. La verdad verdadera es tu desnudez, eso que arremete en vos desde las tripas.
¿Te hierven las venas?, ¿quisiste conquistar el mundo pero ya tenía dueño?, ¿estas apurando tu proceso de lágrimas, porque te da vergüenza llorar frente a tu propia presencia?.
El hueco de siempre necesita un poco de orden, quizá unos cuadros coloridos, algunas maderas de palo santo que ayuden a purgar los malos pensamientos.
¿De qué hablo?, vos lo sabes bien, hablo de tu manía melancólica de esconderte de la tormenta. ¿Pero sabes qué?, la tormenta te persigue hasta el interior del pozo, y vos te podes impulsar con los pies, igual que desde el fondo de la pileta.
Podes nadar hacia la superficie impulsándote con la sinergia de la laguna que armaron tus viejos pensamientos. No te preocupes, eso que fuiste será un recuerdo cuando vuelvas a surgir del pozo. Son tus deseos, esos que te cuestionan siempre, los que funcionan como un trampolín de colores para que te eleves.
Viví en el pozo si lo deseas, pero deja entrar la luz, deja que la belleza quiebre la tierra y agrande la boca de salida, déjate elevar por tu necesidad de vida.
No necesitas probar nada a nadie, no hay que cumplir las reglas tontas, es tiempo de abrir la boca para tragar los rayos del sol. ¿Te dolieron las espinas ajenas?, ¿vos también desarrollaste cuchillos en la piel?, es maravilloso que así sea, significa que sentís como sienten los humanos.
Ahora podes cerrar los ojos y dejar la cabeza en blanco. Esa es tu nueva página para pintar. El pozo fue tu tele transportador, pero llegó la hora de ofrecer una amorosa despedida. Porque cuando te eleves y salgas del hueco, el nuevo mundo volverá a sorprenderte como en la niñez.
Otra vez en la superficie, el viejo pozo será cubierto de agua, arena, tierra, piedras, raíces, semillas, crisálidas antiguas. La tierra que te enchastro la superficie humana de tu planeta, ahora se lava con la lluvia que inventaste para cicatrizar.
Te voy a contar un secreto, pero prométeme que lo vas a cuidar para siempre.
El pozo por el que te volves a reinventar, es un canal a la nueva dimensión. Por eso cuando estés fuera, acércate al hoyo y tira ahí todos los pedazos de piel muerta. Cuando ese agujero se recicle a sí mismo, transformará eso que te dolió en las cristalinas escamas de tus nuevas alas”, me dijo la mujer de alas verdes.


sábado, 13 de agosto de 2016

Adición a la soledad (paisaje interno #27)

Evoluciono por amor, y siempre duele.
“Algunas personas vivimos en universos muy pequeños. No nos alcanza con la privacidad de vivir en un planeta, y nos buscamos verdaderos recintos alejados de todas las humanidades. Somos considerados marcianos, mutantes, seres de los pantanos”, dice la mujer de alas verdes.
“Locos, de una locura incomprensible y profundamente sensible”, agrega mientras camina por el cuarto de San Telmo, donde vivíamos hasta hace muy poco. Ahora sabe que comenzó el viaje, y comprende que quizá evolucionar por amor, siempre duele. 
Acuarela

“Yo también soy adicta a la soledad”, me dije la mujer de alas verdes y sin prisa me explica sus sensaciones. 
“¿Sabes lo que pasa?, el dolor del mundo me afecta tan directamente, que los brazos se me cansan en el océano de seres”.
“Yo también quiero encontrar a alguien que de pronto pueda quererme así como soy. Siempre es importante ser importante para alguien”.
“Nosotros, si somos mutantes, es porque mutamos, y a veces, nos volvemos adictos a la soledad”.
¿Pero cómo hace un solitario para aproximarse a otro solitario?, le pregunto.
“Puede inventar miles de trucos. En mi caso, soy parte de una familia de solitarios. Todos ellos, padres, hermanos y hermanas, tíos, abuelos, tátara abuelos, sobrinos, todos, solitarios. ¿Te imaginas el ejercicio que implica la comunicación?, los solitarios somos personas que hablamos mucho con nosotros mismos y la mayoría de las veces nos hundimos en largos monólogos frente a quien tenemos en frente”.
¿Pero vos pudiste superar los desencuentros?, necesité saber.
“Depende. Si los desencuentros son producidos por el temor de ambos corazones, si, los pude superar. Pero a veces me tocó entender que existen algunos humanos que no buscan crear puentes de contacto y entonces aprendí a aceptar la ausencia del encuentro”. 
¿Y el pozo?, ¿ese donde caemos cuando ocurre el desencuentro?, me desespero por saber.
“Si estas en un pozo, si miras hacia los costados y hay oscuridad, si el pozo está lleno de dolor y no de miedo, y el dolor es diferente de ser enfrentado que el miedo. No te preocupes. Lo que ocurre es que sos semilla y no te diste cuenta”.
¿Soy Semilla?
“Sos ahora una semilla parida por vos misma, por tu proceso anterior, por las experiencias que lograron cerrar un ciclo, para abrirte a uno nuevo. Sos semilla. Dejas tu viejo disfraz, para conocerte desnuda. Y desnuda significa sin espinas, pero con el maravilloso cuero que da la experiencia”.
¿Cómo se cura la adicción a la soledad?
“Con amor”.
Claro!, cualquier adicción se cura con amor.

13 de agosto 2016. 

jueves, 11 de agosto de 2016

Ser mujer es tabú (paisaje interno #26)

Nada sé sobre ser mujer. Nací mujer y nada sé sobre ser hombre. Soy un ser vivo interpretando dos energías incomprensibles, deformes, contradictorias, brutales y profundamente naturales.
Acuarela

No quiero ser mujer si las mujeres deben soportar esos golpes, agravios, denigraciones. No quiero ser mujer si el precio es soportar la baba cargada de veneno que tienen tantos hombres. ¿Cuántos géneros existen?, ¿Por qué vivimos guiados por un miembro físico que se alimenta de ego?, ¿dónde puedo escapar, para evitar tantos ojos cargados como bombas de dolor?.
No quiero ser hombre si la escuela del mundo me obliga a ser violento, a imponer mi postura sobre las cosas, a gobernar como un títere, a cargar los fusibles inclusive sobre las ancianas que rezan las almas de sus hijos en la Plaza de Mayo. ¿Qué parte de la vida estas mirando?, ¿por qué tengo que alejarme como un canario herido de esas brutales muertes por ambición?.
Mastico mi propia indignación. ¿Qué en otros lugares del mundo es peor?, ¿Qué no todos los hombres y mujeres son iguales?. Claro que existe la diversidad, que muchas cosas empezaron a transformarse, pero yo estoy volando por los siglos pasados y las miro desde muy cerca.
Cualquier tarde del año puedo mirar por las ventanas que mi madre proyecta en sus ojos y comprender. Miles de mujeres obligadas a tolerar la brutalidad de un puño cerrado, todos los adjetivos descalificando sus sacrificios, millones de situaciones sangrientas que se caratulan al final como “pasionales”.
No quiero ser mujer aunque ahora mismo siga sangrando. Tantas culturas doblegadas por la necesidad de matar al diferente, por conquistar una tierra que jamás les será correspondida. Pobres seres imbéciles que duran un instante en el caldo de cultivo humano, cuando llega la muerte sus cuerpos y el de las ratas, generan el mismo olor.  
No escribo con odio, pero tenes que comprender que escriba con fuego ésta tarde. Las horas del mundo me tiran como una muñeca para atrás y para adelante. La violencia que abre el vientre con un bisturí, se carga un saldo al futuro de las que vendrán. Vos tampoco queres hablar del tema, no importa, esto también es un borrador despabilado que no alcanza a desatarme la garganta.
Quiero ser mujer porque tengo ese derecho. ¿Podrás disculpar los colmillos que llevo bajo los labios?, no soporto ese puñal injusto que cae sobre el cuerpo liviano de la mujer. Las cicatrices que descansan al sol, las espinas que nacen del dolor, la sed que no es de venganza, la furia que se desata cuando aparece el peligro, son retazos de los pasados sociales, familiares, personales.
Quiero ser hombre porque tengo ese derecho. Necesito construir con mi energía masculina una alternativa para sanar. Son tantos los seres luminosos que me enseñaron que también se puede ser un hombre sensible y fuerte. Y mientras giramos despiadadamente en el tiempo solar, mi oportunidad antes de la muerte, es la vida en su completitud.
Soy mujer y hombre a la vez, igual que vos, no lo podemos evitar. Algún día nuestro planeta respirará la integración genuina de sus partes animales, vegetales y humanas.
Mientras ese día se construye con amor, también será saludable rabiar en las páginas que reescriban el futuro, para que ser mujer deje de ser tabú.

11 de agosto 2016