martes, 29 de diciembre de 2015

El payaso Polvorita (Artesanos del Cosmos)

El Payaso Polvorita, la historia del artista

El Payaso Polvorita durante el rodaje del video clip que grabó junto a las Pastillas del Abuelo 


“Si conoce algún cantante, bailarín o lo que fuere, cuéntele sobre el Festival con Radio Abierta que estamos organizando en el barrio para incentivar a los chicos a que terminen el secundario, el Festival se llama “No te cuelgues”, le dejamos el volante”, decíamos a cada persona con la que nos cruzamos en la Feria de la Villa 31, Capital Federal.

-Soy payaso –anunció Antonio, mejor conocido como "el Payaso Polvorita". Y del bolsillo sacó una foto doblada en varios pliegos, como un acordeón, con diferentes imágenes de su cara, mientras se maquillaba para transformarse en payaso.-Yo participé de un video que recorrió el mundo- comentó en ese momento. Se refería a “¿Qué hago yo esperando un puto as?”, un tema de las Pastillas del Abuelo donde efectivamente aparece siendo parte del circo.

“Mi nombre es Carlos Antonio, tengo 54 años, nací en el Chaco y desde los 8 años, vivo en la calle-, se presentó-. A mi primer madre de la vida nunca la conocí; fui hijo adoptivo hasta los 8 años, y a esa edad elegí una vida nueva. Trabajé de changarín, de vendedor, de lustra botas, hasta que un día a los 15 años conocí un circo, que fue uno de los más grandes sueños que yo nunca había esperado: comencé como el ‘che pibe’, en el famoso Circo Rodas. Ese fue mi segundo hogar: aprendí magia, malabares, pero lo más lindo que aprendí es a hacer reír, fue lo más difícil para mí.

- Ahí nació Polvorita.  

Cuando hablo ahora de mi personaje, que es uno de los más simpáticos que tengo en la vida, me siento orgulloso, porque Polvorita viajó conmigo a muchos lugares. Y así conocí Colombia, Chile, México, Uruguay, Paraguay… Muchos países. Y muchos lugares de Argentina, siempre con el circo.

- Usted contó que al comienzo era “el che pibe”. ¿Cuándo se pintó la cara por primera vez?.

Yo tenía un maestro que se llamaba Lagrimita, un gran payaso. Y una vez antes de salir a escena me dio la mano y me dijo: “Mientras exista un niño y exista un payaso, la sonrisas en el mundo nunca morirán” Y eso es lo que me dio fuerzas para salir al escenario.

- Habías visitado un circo antes?, habías visto payasos o algún espectáculo parecido?

No, pero desde chico siempre me gustaron los payasos, creo que era por un tango que decía “ríe payaso”, un tango muy bueno.

Cuando yo llegué por primera vez al circo me preguntaron que quería hacer, y yo dije que quería ser payaso, y entonces el dueño del circo me dijo: ‘vos vas a ser payaso mío, especialmente mío, así que ahora para hacer la payasada más grande, vas a ir a buscar un balde y un trapo para lavar mi auto, y esa va a ser tu payasada’, y así empecé, a hacer los mandados, durmiendo en una casilla, porque no sabía si me iba a quedar o no. Aprendí a levantar carpas, desarmar carpas, aprendí mucho.

El Circo Rodas fue el primer circo más grande del mundo, y yo lloré mucho cuando nos jugó una mala carta la vida y el dueño se hizo un auto robo, y ahí quedamos todos en la calle, quedamos ahí, en Nazca y Gaona, donde actualmente quedan abandonados algunos carromatos. Entonces el padre del dueño del circo, cuando se enteró de lo que hizo el hijo, vino a la Argentina y nos indemnizó como pudo a cada uno, a algunos les dio un carromato, a otros plata, y a mí me dio algo muy grande que fue la esperanza, yo nunca le agarre nada a nadie. Mira si alguno me dice: “Antonio hay que ir al hospital a hacer reír a los chicos”, allá voy, lo hice en el Casa Cuna, lo hice en el Hospital Garrahan. Y a veces la gente no te conoce mucho como sos, y yo elegí ser payaso porque primero te hace reír, segundo podes esconderte de vos mismo atrás de la máscara, y tercero sobrevivir con la máscara de payaso.

Polvorita y Las Patillas del Abuelo

Yo tengo una anécdota muy grande, que creo que fue en el 96, las Pastillas del Abuelo hicieron un DVD, donde necesitaban hacer la historia de un circo, y bueno ahí aparecí yo justo, en Pergamino.

¿Cómo fue que los conociste?

Estaba paseando por Pergamino, me fui a comprar comida para mí y para mi hijo, iba por la plaza así y me choco con el cantante, uno medio alto así, y lo miro, él tenía un papel en la mano, entonces le digo yo, ‘¿estás buscando alguna dirección?’, me dice ‘si’, y me dice ‘tenes idea de quien soy yo?’, ‘no’ le digo, ‘y tenes idea de donde hay un circo por acá?’, ‘si se’ le digo, ‘donde estoy yo’, ‘¿vos estas en un circo?’, ‘si’ le digo, ‘¿y que haces en el circo?’, ‘soy payaso’. Me abrazó, y me dijo ‘vos sos mío’, me llevó a un bar, me invitó a almorzar, y yo le dije ‘mira que no puedo estar mucho tiempo porque estoy trabajando’, ‘no te preocupes’ me dijo, ‘te vamos a pagar nosotros’.

Entonces vinieron conmigo al circo y hablamos con el dueño, le explicaron que querían grabar un video y todo, y me dice mi jefe ‘¿y estos quiénes son?’, ‘ni idea de quienes son’, le digo. ‘¿No serán de la municipalidad no?’, ‘no tengo idea’ le dije yo, ‘me preguntaron por un circo y yo los traje’, y me dijo ‘más vale que deje plata esto porque sino vas a la calle’. Entonces vino uno de los cinco y le dijo, ‘nosotros queremos filmar un video con ustedes, con todos los integrantes del circo’. ‘¿Pero y quienes son ustedes?’, ‘nosotros somos una banda famosa de Rock, somos el grupo Las Pastillas del Abuelo’, y yo casi me caigo en el piso de la impresión.

Porque vos hasta ese momento no sabías quienes eran.

No sabía quiénes eran, y mi hijo que en paz descanse era fanático de ellos, y entonces lo abrazó a uno por uno, y bueno, empezaron a grabar justo un día de lluvia, entonces grabaron toda la tormenta. A mí nunca me gusto que me saquen fotos y eso. Me dijeron ‘anda a cambiarte que hay una función a las tres de la tarde’, y yo caí como un tonto, porque ese era un día martes y no hacíamos función, porque las funciones son de miércoles a domingo, y yo caí, fui al camarín y me pinte, y son las fotos que tengo. Y después el dueño me dice, ‘no te cambies, ahora por traer a estos músicos vas a ir a lavar el auto vestido de payaso’, y yo me fui vestido así, y hay un momento en que uno de los músicos me dice ‘pará, antes de lavar el auto, te pones así, apoyado en el auto haciéndote el canchero, como si fueras el dueño del circo?’, ‘te parece?’, le digo. Y me puse y así me sacó.



Y porque se enojó el dueño?

Porque el circo Papelito es un circo criollo, no es un circo internacional, y lo más lindo es que después de todo me vino a buscar el dueño del circo, y me agradeció porque ese era un circo humilde, y después me dice ‘discúlpame Antonio, sé que estuve mal’. Porque después el circo se vio por todo el mundo.

Como se llama el tema?

“Que hago yo esperando un puto As”.

Un enano con la cabeza gigante

Me vine a los 8 años del Chaco y me puse a vivir en la calle, que fue mi segundo hogar. Y cuando llegue a Buenos Aires parecía un enano con la cabeza gigante, porque no tenía nadie en quien apoyarme, me sentía desamparado, me sentía solo, y bueno no tenía a mis padres, pero yo elegí mi destino. Hoy en día me siento solo porque no tengo amigos, y hace cinco años perdí a mis dos mejores amigos, mi mujer y mi hijo, y hablar de ellos es como sacar algo muy grande, no quiero tocar el tema. Yo le echo la culpa a la inseguridad, mientras yo estaba de gira con el Circo Atlas, en el Chaco casualmente, me violaron a mi mujer y me mataron a mi hijo de 12 años.
Y pensé hasta ese momento que tenía amigos, y con toda la gente que conocía acá en Buenos Aires nadie me dio una mano, entonces, hace cinco años volví a esta vida devuelta, estar solo y como empecé, para mi mis hermanos son cada persona que conozco, y mi padre y mi madre son la noche y el día, y siempre le doy gracias a Dios que me dio un talento muy bueno, que es el ser fuerte, por eso yo te decía el otro día en la charla, que nunca terminamos de conocernos los seres humanos, osea que cada uno tiene otro yo guardado. Pero vos sabes que las cosas que yo veo en el mundo en el que vivo, nadie es perfecto, todos cometemos errores.

La última vez que nos vimos me hablaste mucho sobre poder ayudar a los niños

Yo lo que quiero dejar, es un mensaje para los chicos, que nunca pierdan la esperanza, que siempre hay un mañana, que cuando estemos mal abramos una biblia, que es mejor que un ciber, mejor que droga, que un paco, que un vino, una cerveza. Dios es la mejor medicina que hay, yo no soy católico ni evangelista, pero creo en Dios.

Vos me habías dicho Polvorita, que sos un poco Chamán, tuviste maestros de la vida, me queres contar sobre alguno de tus grandes maestros?

El mejor maestro que tuve en esta vida fue mi padre. Cuando mi viejo vivía era todo para mí, pido perdón porque de esto nunca hable con nadie, tomalo como quieras, pero anoche me costaba dormir, porque pensaba en cómo hacer la entrevista para hoy, por eso mirá la picardía mía ¿no?. ¿Porque no me vestí de payaso cómo habíamos quedado para sacar las fotos?, porque quería que me veas realmente como soy, porque si me pinto va a aparecer Polvorita.

Antes me dijiste que habían tres tipos de payaso, en este caso estaría Antonio, después Polvorita, y hay un intermedio no? Llevar la máscara, me dijiste.

En este momento soy yo, si tendría que hablarte Polvorita tomaría muchas cosas que no son mías, y lo otro es ‘el otro yo’, el enigma como le digo yo, porque en la vida hay tres escaleras principales que hay que aprender a subir, primero la honestidad, segundo el miedo, y el tercero es el más duro de todos, el fracaso. 
Entonces yo siempre digo que cuando alguien va a emprender algo, tiene que superar los tres miedos que yo superé en mi vida, que son: el miedo a quedarse solo, el miedo a que nadie te quiera y el miedo a que te quieran.

“Chispita y Polvorita”

Su hijo se llamaba Fabián David. Polvorita cuenta que sacó sus dones artísticos y a los 10 años se escapaba por la ventana para hacer malabares en el semáforo desde las 6 de la madrugada. Cuenta que en esa época llegaron a estar sin un mango, y un día hablando con su mujer de que por falta de pago los iban a echar, su hijo, que escuchó la conversación, sacó de debajo de la cama una gran bolsa de monedas que venía ahorrando, “serían como 500 pesos de ahora”, dice Polvorita. 

Pudiste compartir el circo con Fabián David?

Cuando cumplió los 10 años lo llevé al circo por primera vez, yo trabajaba en esa época con otro payaso, y yo quería que suba conmigo al escenario. En un momento me dice el dueño del circo que tenía que salir a escena porque me esperaban los chicos, y yo ni me imaginaba, pero cuando dice por el parlante que íbamos a recibir a un nuevo integrante, yo pensé que era el otro payaso, que por ahí se cambiaba el nombre para actuar, “con ustedes el payaso Lagrimita”, y era mi hijo. “Que hace acá pedazo de zapato mal lustrado, váyase de acá que ésta es mi función”, me dijo, no habíamos practicado nada y ya estábamos actuando. “Pero y quien sos vos”, “yo soy el mejor payaso del mundo” me contestó. Y al del circo le gustó, entonces dijo, a partir de ahora no te llamás más Lagrimita vos, vas a ser ahora Chispita, entonces quedamos como “Chispita y Polvorita”.

Polvorita cuenta que cuando le tocó despedirlo tras la tragedia que se llevó la vida de su mujer y su hijo, lo vistió con su trajecito de payaso.

Chispita le enseñó a Polvorita a hacer artesanías, “él fue mi maestro”, dice Polvorita.

El psicópata que violó y mató a la mujer se Polvorita y a su hijo de 12 años entró a la casa cuando él estaba trabajando con el circo, en una gira por distintos países. Los vecinos le contaron como fue el episodio.
En Reconquista, en la provincia del Chaco “lo agarraron”, dice Polvorita, “y en la cárcel se encargaron de él, ya que la Justicia no iba a hacer nada”, agregó.
Después de eso Polvorita remató su casa por cinco mil pesos para poder pagar el velatorio de su mujer y de su hijo. “Hoy descansan en paz allá en el Chaco, al lado de mi papá”.

Yo me aferre a mi padre que está arriba que el Dios, y a mi madre, que duerme todos los días conmigo que es la soledad. La mejor fuerza está en la mente y el corazón, y si no queres fracasar, y si no queres morir de tristeza busca a alguien que te acompañe y te entienda, y el mejor amigo es Dios.
Todo lo que tenemos en esta vida es prestado, vinimos desnudos y nos vamos vestidos, por eso mientras tengamos fuerza y tengamos esperanza, vivamos lo que somos, simplemente payasos…


1 de octubre 2014. Maga Benasulin

1 comentario:

  1. Excelente!! Una GRAN REFLEXIÓN AL FINAL DEL RELATO..FELICITACIONES!!

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