domingo, 20 de noviembre de 2016

Sobre tu pieza del rompecabezas (paisaje interno #45)

“No tengo ningún traje de salón, no fui a la pileta del pueblo, ni comí en el mejor restaurant de ningún lugar. 
¿Quién soy cuando ya no sostengo nada?.
Acuarela 

Soy la que viaja en su pieza del rompecabezas, ajena de la imagen completa del universo, pero consiente que al infinito se llega cerrando los ojos y bailando desde la fe.
Cada vez que nos permitimos una pregunta de la profundidad, nuestra superficie se transforma. El arte de la búsqueda no es andar encontrando, sino aprender que la desesperación por obtener respuestas cerradas, nubla la visión.
Te invito a que salgas del planeta, que vueles con los pies enterrados en tu tierra natal, que te conectes con la belleza del ahora, entendiendo que las reglas del tiempo son también una ficción.
Una vez caminé en el bosque de noche, sólo me guiaban la luna y las estrellas, entre la mata sentía la respiración de los insectos, víboras, aves, anfibios y mariposas. Los ojos de los animales me acompañaron hasta el ranchito donde dormía y crucé el lago saltando entre las piedras sin pensar.
¿Quién puede amarme en ésta soledad?.
Puedo amarme en la soledad, ofrecerme el descanso a los siglos de nomadismo, el reposo después de la batalla, la compasión por aquello que intenté y no salió como pensaba.
Porque el miedo es un instinto que me recubre la piel, haciendo que los ojos y las manos cuiden el cuerpo que me prestaron, pero la confianza del porvenir es lo que me permite dormir en éste momento de la vida. Sostener el estómago entre las manos y acariciar el dolor del mundo que sigue habitando en mí.
Tengo un jardín a mitad del cosmos, cultivo en esa parcelita de la totalidad mi ofrenda, esperar que la semilla abra su cascarón requiere de la paz que te convido con éstas palabras.
En éste momento de siembra, date calor con las palabras, cada una de tus intenciones resuenan en la totalidad, por eso si nombras belleza, creas belleza”, dijo la mujer de alas verdes mientras danzaba sobre su piecita del rompecabezas.

20 de noviembre de 2016. Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Soltar el control (paisaje interno #44)

Hablo hace más de un mes con un hombrecito de pelo blanco, ojos muy celestes, piel blanquísima, que atiende en:
_“Buenas tardes, foto mecánica, mándeme…”.
_“Hola, mi nombre es Magalí, se volvió a descomponer mi cámara y no sé qué puedo hacer”.
_“Envíenos, que se la arreglamos”.
Días después:
_“Hola mi nombre es Magalí, sí la de Lázaro. Que ya le mandé la cámara, se la van a dejar en una caja estos días. Muchísimas Gracias”.
Cientos de veces, porque desde que mi cámara se rompió en Mazunte, todo comenzó a cambiar.
Acuarela, 10 de noviembre 2016

A veces corremos, estamos deshidratados y corremos, como si se pudiera correr al futuro. Pero quizá lo más humano sea aceptarnos tal cual somos en el presente.
Quiero contarte un secreto. Estoy atravesando un portal de inseguridades. ¿Puedo o no puedo?. Y todo gira sobre mí, la vida es como un zamba, no tengo otra forma de avanzar que no sea mirar un punto fijo: el presente.
Cuando me quedé sin mi lente de vidrio apareció el tercer ojo. El desarrollo de la intuición me lleva por caminos inesperados. Estoy comenzando a permitir que las cosas simplemente me pasen.
Antes te decía sobre ese debate interno. “¿Puedo o no puedo soltar el control de las cosas que me pasan?. Quizá cundo nos preguntamos ¿Qué significa “soltar”?, se trate de eso, de soltar el control.
Cuando se me rompió la cámara sentí que estaba perdida en el mundo, en otras palabras, sentí que perdía el control de las cosas que me estaban pasando. La auto-exigencia en ocasiones ahoga. Por eso pasar de dar pasos cortos y cargados de orgullo a la fluidez de los días, es una muralla densa pero necesaria.
Estoy escribiendo hace días sobre lo mismo, soy una repetición constante de eso que necesito doblar, ablandar, transformar.
Desarmá los viejos trajes, quédate con un par de lentejuelas, algunas plumas y todas las estrellas, pero los viejos trajes no son para éste clima, en éste país, en ésta nueva etapa. Por eso, por más que duela, soltá el control, respirá profundo y sentí cómo mutan las sensaciones internas.
¿Sabes por qué llamo paisajes internos a las cosas que te cuento?. Sí, hay una dimensión adentro, donde existo y vuelo por todos los universos que están dentro de otros universos, cada ser humano hacia su interior es infinito. Si me dejas que te hable en libertad te puedo mostrar los laberintos que cruzas mientras ocurre la vida en la superficie de tu piel.
No hay ninguna respuesta. Pero cada nueva pregunta sacude ésta galaxia profunda que te compone.
¿Te acordas lo que dijo aquella mujer mapuche en la entrevista que le hiciste para la radio?. Dijo que la mano debe estar abierta, porque si agarramos, si nos aferramos, no queda lugar para lo que va a venir. Entonces pensamos en el muchacho guapo que hacía malabares para vivir. Las bolas giraban entre sus manos y el aire. Los dedos sólo eran una catapulta, esperando lo que va a venir.
Por eso es momento de detenerse. Para saber algo sobre el pasado y el futuro, el único camino real es la percepción que tengamos del presente.
Cuando el vidrio se quiebra, cuando cruzamos el portal, cuando aceptamos que la realidad es una construcción de la percepción, podemos comenzar a elegir.
“¿Hola?, si, buenos días. Mi nombre es Magalí, lo llamo otra vez por mi cámara, ¿se acuerda de mí?. ¡Qué bueno!, sí, la misma. ¿Cómo dice?, sí, ya lo sabía, los poderes de la cámara están en el tercer ojo. ¿Lo pudo arreglar?. ¿Cómo dice?. ¿El tercer ojo no se quiebra?, ¿está seguro?.  Entonces, ¿la cámara siguió filmando todo?. Gracias, sí, ya voy a buscarla”.

¿Te asusta que todo esto no sea más que un juego?. Tranquila. Esto es un juego, y así es perfecto, dijo finalmente la mujer de alas verdes, que en la frente lucía un maravilloso cristal natural de la intuición. 

sábado, 5 de noviembre de 2016

Expectativas (paisaje interno #43)

Recuerdo aquella frase que repetimos con la banda de la Comarca 32 aquel verano de mochila en el sur argentino. No recuerdo bien porqué, o en qué momento decíamos: “claro, porque no estamos en éste mundo para cumplir con las expectativas de nadie, y nadie está para cumplir con nuestras expectativas”.
Dibujo en lápiz - 27 de marzo de 2016

¿Cómo saber qué será lo que desearemos después?, si ni siquiera estamos seguros de qué es lo que deseamos ahora. Sin embargo ahí están todas esas ideas que nos hacemos tratando de construir “el ideal” de eso que sentimos que nos merecemos. Y así realmente con todo, desde lo material hasta lo afectivo. Lo más cómico o patético del caso, es que cuanto más subimos esas apuestas, cuanto más exquisitos son nuestros deseos, más irreal se vuelve la posibilidad de que algo de todo aquello nos toque en suerte. Porque cuando nos llenamos de expectativas, estamos desnaturalizando lo tridimensional de la naturaleza de las cosas.
Por eso muchas veces, en la frustración de las expectativas siempre no cumplidas, renegamos del mundo, de la vida, de las cosas, y sobre todo de las personas. Como reflejo caprichoso nos giramos para elegir la peor opción que nos cuadre en el modelito perfecto.

Entonces ahí, sentados con nuestra peor opción, ajustamos enojados las cejas para que nos vea de frente el universo. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El hombre que inventó la muerte (perfil histórico)

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”, dijo alguna vez José Guadalupe Posada. Quizá toda la vida comience exactamente por la idea que tenemos de la muerte. ¿Qué representa para vos?, ¿de qué morimos?, ¿por qué morimos?. Y entonces, ¿para qué vivimos?.

Acuarela
A los 15 años estuve por primera vez frente a la obra del mexicano G. Posada, ilustrador experto en litografía, grabado en madera y otros materiales. Estaba sentada en un banco de la plaza 9 de Julio en horas de la siesta y desconocía que aquel libro de Eduardo Galeano, “Patas Arriba, la escuela del mundo al revés”, contenía aquellas calaveritas como huellas de otra historia. ¿Te acordas del arlequín enanito en la tapa del libro?, ese dibujo también lo hizo el hombre que le dio vida a la muerte mexicana.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
Si me hago éstas preguntas es porque hoy mismo, 2 de noviembre de 2016, aquí en México es el día de muertos y la imagen espectral de la Catrina me tendió la mano al encuentro. Me acuerdo perfectamente que en esa plaza de la adolescencia, abrazada por la idea lúgubre que tengo de la muerte como resultado del legado cultural, me generó rechazo la posibilidad de esos huesos vestidos y actuando como vivos.
 Ahora sé que el autor de esas figuras nació el 2 de febrero de 1852, en Aguas Calientes. A los 16 años aprendió el grabado en madera y la técnica de litografía, trabajos que profundizó como aprendiz de Trinidad Pedroza desde 1968. Fue también su maestro quien influenció las ideas políticas y sociales de Posada, un elemento definitivo para que el arte tallado en materiales duros, se vuelva ilustración gráfica en los diarios de la época.
Entre las publicaciones más recordadas se encuentra el Jicote, el semanario progresista que crearon como herramienta de protesta y manifestación de humor negro, ante las injusticias que se vivían en el régimen porfirista (la dictadura de Porfirio Díaz).
En 1872 Posada y Pedroza se instalaron en León, Guanajuato donde instalaron un taller de litografía comercial. De 1875 a 1888 Posada colaboró con los periódicos de esa ciudad, como “La Gacetilla”, “El Pueblo Caoticoa” y “La Educación”. Después de la inundación del 18 de Junio de 1888, se trasladó a la Ciudad de México y continuó participando de las publicaciones de “La Patria Ilustrada”, y “La Revista de México”.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016

La popular “Catrina”, esa calavera coqueta, con un enorme sombrero, flores y de aspecto aristócrata, fue originalmente bautizada por Posada como la “calavera garbancera”, en alusión a los indígenas que cultivaban garbanzos y que pretendían llevar un estilo de vida y costumbres europeas. Entonces mientras la desigualdad socio económica generaba miles de muertos o vivos hambrientos, Posada necesitó cuestionar esa actitud hipócrita de sus propios compueblanos.
Aquel trabajo de visualización de la desigualdad generó que en varias oportunidades lo metieran a la cárcel, sin embargo el artista continuó su trabajo inclusive en los momentos más álgidos de la política nacional. Los investigadores declaran que la obra de Posada alcanza los 2000 grabados.
El 20 de enero de 1913, Posada se encontró con su musa de toda la vida, la muerte. Enfermo, en la más despiadada pobreza y anonimato, fue enterrado en el Panteón de Dolores de la Ciudad de México, y tiempo después depositado en una fosa común junto a otros cuerpos sin identificación.
Fue el muralista Diego Rivera quien desenterró al artista. Renombrando a la calavera garbancera como “Catrina”, puso en las líneas de la historia mundial una obra que recorrió el planeta y que consolidó la tradición del día de muertos.
Es nombrada frecuentemente la pintura “Sueño de una tarde Dominical en la Alameda Central”, donde Rivera se pintó como un niño tomado de la mano de la Catrina, que a su vez va del brazo de su creador José Guadalupe Posada. En una segunda hilera también están presentes José Martí y Frida Kahlo.

Ayer por la tarde, después de investigar sobre ésta raíz, mis amigas mexicanas me invitaron a compartir el homenaje que realizaron en el Panteón, aquí en Lázaro Cárdenas. Cuando llegué todavía era de día y sobre cada tumba se vestían alfombras anaranjadas con la flor de muerto. Era un pequeño vecindario absolutamente horizontal, y cada familia en su parcelita de pasto embellecía el lugar de descanso de su familiar querido.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
El 1 de noviembre se realizan las ofrendas a los niños, por eso cuando miré en más detalle vi los juguetes sobre los tapetes de flores. El 2 de noviembre es el momento de los adultos. Entonces todos los muertos y los vivos se encuentran en amor, comiendo y bebiendo lo que más le gustaba al difunto.
Cuando se hizo de noche apareció una luna finita sobre las tumbas iluminadas por los veleritos que se compran en el mercado. Las almas encarnadas y no encarnadas me dieron la sensación de que éramos una multitud. Luego de un rato, sin palabras, explicaciones o pensamientos racionales, entendí la belleza de ésta tradición que nos recuerda que la muerte y la vida son lo mismo, sólo un momento en el aprendizaje infinito que desarrollan nuestras almas.
Panteón Lázaro Cárdenas, Michoacán, México. 1 de Noviembre de 2016
La ceremonia de la muerte, las calaveras bailando en el barcito del pueblo, Posada y Rivera pintando a la Catrina, los cementerios con sus trajes naranjas, todos los encuentros que exceden el cuerpo, todas las historias que son la misma historia, hacen de mí tabú sobre la muerte una reverencia de respeto hacia la vida.

Feliz día de Muertos. 

2 de noviembre de 2016, Lázaro Cárdenas, Michoacán. 

viernes, 28 de octubre de 2016

La fruta prohibida de la Bruja (crónica de viaje)

ADVERTENCIA: Todo lo que leas en las próximas líneas es completamente verdad, y sobre todo completamente mentira. Pero cuando termines el texto, vas a entender que da igual la precisión de los datos.

“Él viaja entre las dimensiones”, me dijo la perturbada mujer con más de cinco atados de diez por edad, esa señora que podría ser tu vecina loca, la que come gatos. Yo no sabía que él viajaba entre las dimensiones y tampoco, que esa mujer gastada por la oscuridad, lo tenía completamente dominado.
Él era un joven pájaro blanco, aleteando dentro de una enorme jaula. Lo que quiero que entiendas es que vi como una mujer que podría ser la madre de los dos, deseaba como un animal a ese artesano que súbitamente se enamoró de mí.
¿Importan mis sentimientos?, cláro, porque soy mi propia Alicia en el País de las Maravillas. Yo estaba fascinada con mi descubrimiento, sintiéndome libre de mostrarme sin piedad. Entonces los ojos del artesano brillaban tanto que veía como se escapaba un bellísimo arcoíris. Ese arcoíris caía justo en la plaza central de un pueblo mágico. Ese es el escenario.
En el pequeño pueblo, el artesano ya era conocido por toda la feria, su ojo caleidoscópico combinaba las artes. Para mí fue imperceptible la forma de encantamiento, pero tengo que admitir que una extraña energía me atrapó el pecho, eso se ve claramente en la distancia.
Pero en ese momento solo me dejé arrastrar. ¿Sabes porque me pasan éstas cosas?, porque tengo una curiosidad que me quema viva. Lo seguí pero cuidando mi lugar, y por eso me negué a conocer a la Bruja inmediatamente. A cambio conseguí estar a solas un día más con el majestuoso pájaro de montaña.
Quiero que te figures una mujer excitada igual que cuando tenía 15 años, con un muchacho débil que cayó en su puerta a los veinte, con un tarro en la mano, pidiendo agua. El todavía niño, cruzó la puerta y la mujer llenó el tarro con agua y tres gotas de su sangre, entonces el artesano desprovisto se vio capturado por una complaciente dueña, que lo consentía hasta hacerlo engordar.
Vos sabes bien que estoy viajando, aunque no sepamos a dónde, es natural que haya salido del pueblo y vuelto varios días después. Por eso una vez frente al mar una sombra oscura se posó cerca y yo tuve el presentimiento exacto del peligro. Algo del artesano y su furiosa manera de demostrarme su afecto movían sentimientos encontrados desde el primer momento. Pero vos lo sabes perfectamente, en mi tierra las brujas son diferentes y yo, que además soy maga, sé bastante poco sobre brujería.
La cosa es que el artesano le habló de mí, la mujer prendió una vela negra y rezó tres veces por día como hace siempre. Su energía sexual atrofiada por los años de pedofilia no desarrollada, buscó mi cuerpo levitando en el mar. Si supieras lo ajena que estaba de ésta situación, comprenderías porque la envidia impactó justo en el cristal de mi lente y me puso en alerta.
Volví al sitio donde conocí al niño que atrapó la vieja y después de conocerlo un poco más acepté el desafío de encontrarme con su tirana.
Una casa inmensa llena de santos, de imágenes religiosas, de ideas densas sobre un Dios perturbado. Ella me miró de arriba abajo, seguramente ningún hombre deseo jamás mi cuerpo como la crispada señora de curvas prominentes y dientes de fantasía. Me senté en su living y le conté mis verdades frente al hombrecito que se fue quedando sin colores durante nuestra charla.
La mujer me alimentó durante un día entero. Nota mental: nunca comas nada en territorio de brujas. Pero mi cuerpo ya es fuerte y me descompuse brutalmente, pero así mismo me cure desde la meditación. En el cuarto de arriba estuve a solas con el artesano varias horas, intentando comprender que parte de esta historia me traía tanto rechazo. En la planta baja, la mujer enloquecida de celos caminó como una rata atrapada, mirando por la ventana de vez en cuando para ver a la gata que no alimenta hace más de dos semanas.
Cuando volvimos a encontrarnos en la planta baja me ofreció un té para curar mi vientre y rezongó a regañadientes sabiendo que ella y el artesano jamás podrían concretar aquel momento a solas.
Tomé el té, me observé el cuerpo y vi como la vieja consentía al muchacho igual que lo haría una mujer con su maridito.
Cuando el muchacho tuvo que irse me quedé a solas con la bruja. La putrefacta sonrisa falsa se transformó en un hueco oscuro en su rostro. “Somos almas gemelas”, me dijo la herida mujer sin menstruación. Entonces la charla se hizo un poco más sincera y pude ver claramente su desesperación ante la posibilidad de perder al cachorro que ella misma rescato. Tuve muy en claro como terminaba esta historia, entendí como había sido antes para otras mujeres jóvenes que el artesano quiso conquistar, y lamentablemente descubrí cual será el destino de las que vendrán.
Aquella noche hui a tiempo, salí de aquel lugar con la presión muy baja y las defensas por el suelo, todavía con un profundo malestar en el estómago. Miré a la vieja de frente y le dije “gracias”, y de su mano colgué una hermosa flor llena de corales que aceptó a regañadientes. Unas horas después, en el hogar de una amiga, volví a recuperar el color en la piel.
El artesano me llamó unos días después. Tenía la voz quebrada y el alma atada con alambres de púa. Repetía como un loco algo sobre la religión católica, justificaba de forma extraña la crucifixión y yo le pedí que frene. Cuando la línea telefónica  volvió a estar en silencio, también le agradecí a él y le explique que yo no peleo con espectros de ese tamaño. Que el único que puede lograr su libertad es el mismo. Y no se lo dije, pero le pedí que si conserva aquella relación retorcida con esa señora, libre a cualquier otra mujer de participar de semejante triada.
“Todos tenemos luz y oscuridad”, dijo la señora desde el inframundo. Unos días después pude entender que si me salvé no fue por mi brillantez, sino justamente, porque mi propia oscuridad reaccionó ante su infierno.

Decidí nombrar a éste texto como una crónica de viaje porque es eso. La posibilidad de contar ésta historia crea un círculo de protección para mí y para todos los que amo. El artesano seguirá siendo su esclavo hasta que despierte en esta u otra vida, a él lamentablemente lo tuve que dejar afuera. Somos libres y esa fue su decisión. 

martes, 25 de octubre de 2016

Vomito todo (paisaje interno #42)

“Vomito todo, me acaricio el paladar con los dedos y de adentro salen años de palabras contenidas. Con tantas expresiones podría construir novelas, legajos judiciales, instrucciones para arreglar un ventilador, noticias amarillistas, indicaciones para habitar un hotel, canciones de protesta, entrevistas al diablo, los precios de las góndolas de las cadenas de supermercados, los listados de datos personales en los viajes de egresados, todos los comprobantes de trámites de la burocracia mundial. Pero ¿sabes qué?, todavía sigo sin encontrar las palabras que me ayuden a contarte lo que se transforma aquí dentro”, dijo la mujer de alas verdes.

lunes, 24 de octubre de 2016

El veneno es antídoto (paisaje interno #41)

“Vos también queres probar mi miel, se retuercen tus tripas imaginando el sabor dulce de mi sangre, necesitas que tu veneno me alcance, pero yo salto sobre tus viejas escamas y hago mi danza de fuego riendo a carcajadas.
Acuarela

Tus fríos dientes postizos descansan al sol, mientras sentís la forma en que los pudre el tiempo. Pobrecita bestia de oscuridad, tenes un miedo profundo de mi poder celestial, odias que no te odie, deseas profundamente que elija bajar a tus fondos, a tu tumba abierta, a tu tablero gastado de tanto aniquilar a otras almas.
Tranquila. El tiempo, ese que sentís que te falta, llegará en otras vidas y quizá puedas amar de forma natural. Acepto tu oscuridad como un maravilloso antídoto a cualquier pensamiento negativo que tengas sobre mí. Capturo en una sola toma tu ansiedad desquiciada y te explico todo lentamente, igual que a una creatura deforme que se encuentra atrapada en su propia telaraña.
¿Quién te hizo esto?. Sos la víbora más brillante que vi en todos los desiertos que he visitado. Pobresita bestia disfrazada. Sos la bella viejita del cuento aquel. ¿Te acordás de Hansel y Gretel?. ¿Te acordás de la casita de dulces?, ¿Te acordás de la olla enorme?. Los pajaritos se comieron las miguitas de pan, pero aquí nadie pierde su camino a casa.
Voy a acariciar tu cabeza igual que al perro abandonado que ya no confía en nadie. Voy a sentarme sobre tu lomo para que me enfermes y me cures el vientre, para que me saques las armas y me las devuelvas, para que entiendas a tu tiempo, que para mí el miedo es solo una sintonía que me excita un poquito más. ¿Podemos hablar de sexo en tu templo?, ¿podemos jugar a las escondidas en tu cuarto frígido?, ¿podemos imaginar a tus propios huevos de serpiente en la garganta de alguna otra bestia?.
Bella. Bella tarántula sin brazos, maravillosa lombriz antigua. Soy yo quien te llamó al encuentro, fui yo quien eligió dormir en tus fosas nasales. Sí, fue por mí que tu respiración comenzó a descontrolarse.
Tenes insomnio, ves mis alas verdes cuzando por debajo de tu sexo putrefacto. Cada palabra con la que creo tu mundo define tan precisamente el hueco donde falta un corazón. Y no te gusta, estas intranquila. Porque vi la forma en la que violas los pichones de un nido de colibríes, ¿su sangre te da eternidad para disfrazar esa entidad que sos?. Qué maravilla!, pero debo serte sincera: la historia de Drácula siempre me conecta a la melancolía.
Si pudieras tener mis maravillosas alas, lamentable serpiente de los inframundos… Pero voy a decirte un secreto de libertad. Cuando abras la mandíbula, cuando tus colmillos de acero suelten a la mariposa monarca, tu migración también tendrá luz. Hay un sendero para vos, que no sos más, que un ser herido.
Te bendigo pobrecita creatura. Abro el corazón y te cubro todo ese dolor con amor. El sol es para todos, pequeña serpiente, no trates de atraparlo, sólo necesitas salir del pozo y llenarte de sus rayos de piedad.

El mundo es para todos bella alternativa de maldad. Por eso te abrazo a pesar del veneno y te agradezco con sinceridad por mostrarte así, desnuda, frente a mí. Son tus infiernos, mi sendero al paraíso”, dijo la mujer de alas verdes a la vieja serpiente y siguió vagando por el cosmos.